Los primeros 10 días de Trump

Javier Pineda, Aurora Roja

Se dice que los gobernantes de Estados Unidos sólo gobernarían los primeros 100 días de Gobierno en su primer mandato y luego se dedican a buscar su reelección. Trump ha acelerado este paso y en tan sólo diez días ha puesto en marcha una serie de medidas xenófobas y racistas. La incertidumbre parece focalizarse en los efectos de las medidas que está tomando.

A nivel geopolítico global, abandona la política de Barack Obama de consolidar el poderío geopolítico de Estados Unidos mediante grandes acuerdos de libre comercio. La primera medida de Trump una vez que asumió la Presidencia, fue retirar a EEUU del Trans-Pacific Partnership (TPP). Este Tratado suscrito por 12 países de la Cuenca del Pacífico, incluyendo a Chile, Perú y México – excluyendo a China – quedará como letra muerta sin el apoyo de EEUU.

Este espacio vacío dejado por Estados Unidos puede ser aprovechado por China, que se ha transformado en el paladín del Libre Comercio, asumiendo su vocería luego del Foro Económico de Davos la semana pasada. Probablemente, pretenda ampliar su Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés) hacia los países latinoamericanos de la costa pacífica mediante algún tratado de similares características e intensifique su Agenda en la Región como ya lo viene haciendo en Asia y Europa a través del Banco Asiático de Inversión e Infraestructura y la Organización de Cooperación de Shanghái.

La retirada del TPP también tuvo impactos inmediatos en nuestro país. A las horas después del anuncio de Trump, el Ministro de Relaciones Exteriores de Chile anunciaba que nuestro país también se retiraba del TPP , demostrando el carácter de vasallo de nuestro gobierno respecto a los intereses de Estados Unidos. El TPP fue resistido por diversos movimientos sociales, incluyendo a la Coordinadora Nacional de Trabajadores No+AFP, por lo cual su fracaso se erige como una buena noticia para los movimientos sociales, aun cuando haya sido una medida adoptada por Trump.

El fin del TPP y de los grandes acuerdos de libre comercio para mantener el poderío económico será reemplazado por la renegociación de cada uno de los tratados de libre comercio suscritos por Estados Unidos, sobre todo aquellos que representan un déficit para dicho país. Esto se avizora respecto al Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA, por sus siglas en inglés), que fue celebrado el año 1994 entre Estados Unidos, México y Canadá.

Para satisfacer la promesa de “regreso de las industrias” a Estados Unidos, anunció un impuesto de 35% para los bienes producidos en México, lo cual contraviene NAFTA. Canadá ya anunció que dejará solo a México en esta batalla contra EEUU. Esta hostilidad hacia México no sólo se queda en el NAFTA, sino que también se extiende a través de la orden suprema que permite la construcción del muro para separar a México de EEUU. Como acto mínimo para atenuar la humillación, Enrique Peña Nieto, Presidente de México, suspendió la reunión presencial con Trump, reemplazándola por una llamada telefónica. Ante las vacilaciones de sus gobernantes y la actitud servil, el pueblo mexicano deberá organizarse tanto dentro de México como en EEUU – donde son más de 35 millones de mexicanos – para poner fin a este trato degradante que están sufriendo por parte del Imperio.

La misoginia y machismo de Trump también han estado presentes en estos primeros días. Una de sus primeras medidas fue establecer una prohibición de recibir fondos federales a las ONG internacionales que realicen abortos u ofrezcan información sobre esta posibilidad, como también a aquellas que hacen lobby a favor de la legalización del aborto. Los derechos sexuales y reproductivos de la población norteamericana también están amenazados con el Gobierno de Trump.

El racismo tampoco se ha hecho esperar. Mediante twitter anunció las órdenes presidenciales para reactivar la implementación de los oleoductos Keystone XL y Dakota Access, megaproyectos de combustibles fósiles que habían sido rechazados o retrasados por el Gobierno de Obama, debido a las grandes movilizaciones y protestas en su contra. Ahora son reactivados por Trump. En el caso del oleoducto Dakota Access, la resistencia había sido liderada desde los campamentos instalados dentro de la Reserva del pueblo indígena Siux de Standing Rock. La decisión de Trump sobre este oleoducto viola la ley y los tratados tribales, tal como lo ha sostenido el jefe de la tribu siux de Standing Rock, David Archambault II, por lo cual ha anunciado tomar medidas legales y de protesta nuevamente.

Esta última decisión de reestablecer los permisos para la construcción de los oleoductos se enmarca en el desmantelamiento de las escasas políticas públicas que existían respecto al cambio climático y trazan las nuevas políticas en materia de Medio Ambiente: construcción de infraestructura sin importar los “daños colaterales”. Esto será impulsado desde la Agenda de Protección Medioambiental, donde nombró como Secretario a Scott Pruitt, un escéptico del cambio climático.

Finalmente, la xenofobia e islamofobia también se han hecho presente de forma explícita en estos 10 días. Trump dictó una orden que prohíbe otorgar visa a las personas de Irán, Irak, Yemen, Siria, Sudán, Somalia y Libia, todos ellos con población mayoritariamente musulmana. Además, prohibió durante 120 días la aprobación de solicitudes de refugiados. Se han realizado intensas manifestaciones para rechazar tal medida y una jueza federal se pronunció dejando sin efectos parte del dictamen, permitiendo que aquellos ciudadanos de países afectados por la orden no sean deportados de EEUU si cuentan con visa válida. Sin embargo, cientos de pasajeros que ya contaban con sus visas han quedado en los aeropuertos sin abordar a Estados Unidos debido a que las aerolíneas no los dejan embarcar.

Por contrapartida, la solidaridad internacional se ha hecho sentir de diversas formas. En materia de aborto y de derechos sexuales y reproductivos Holanda ha tomado la bandera de lucha y decide crear y convocar a donantes para un Fondo Internacional para las organizaciones que trabajen sobre esta materia. En cuanto a los oleoductos, la tribu Siux ya ha anunciado movilizaciones, al igual que todos los manifestantes que lograron detener la construcción de dicho proyecto en el Gobierno de Obama.

Respecto a las medidas xenófobas, se ha anunciado la aplicación del “principio de reciprocidad” por Irán para prohibir el ingreso de norteamericanos a su país y otro llamado ha sido el del líder del Partido Laborista inglés, quien ha exigido que se prohíba el ingreso de Donald Trump al Reino Unido mientras no levante la medida xenófoba. Asimismo, cientos de manifestantes se han movilizado en las afueras del Aeropuerto JFK para exigir la liberación de las personas retenidas en los aeropuertos. En estos momentos en que las discriminaciones por condiciones de clase, raza, sexo y género se hacen más evidente, los pueblos parecen despertar. Las movilizaciones populares dentro de Estados Unidos y la solidaridad internacional serán claves para que estas medidas adoptadas por Trump sean de orden temporal y no permanente.

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