Aurora Roja Nº43: Resumen Semanal

Huelga de los Trabajadores de Minera Escondida

Esta semana el suceso político más importante ha sido el comienzo de la huelga de más de 2.500 trabajadores de la Minera Escondida,  la mayor faena de cobre del mundo. Esta huelga cobra relevancia por a lo menos dos hechos gravitantes.

En primer lugar, su impacto en la economía chilena. Debido al tamaño de la Minera La Escondida, 15 días de huelgas podrían afectar en un 1% el decrecimiento del IMACEC. Esta faena produce el 5% de la producción mundial de cobre y se esperaba que para el 2017 aportara aproximadamente el 20% de la producción nacional, dejando de producir cada día en huelga más de 3.400 toneladas de cobre.

En segundo lugar, esta huelga, a pesar de sus particularidades, puede marcar la pauta para el resto de movilizaciones del sector minero respecto a la demanda de los trabajadores – quienes solicitan un bono de 25 millones de pesos y un reajuste de 8% real sobre sus salarios – y respecto a la definición de los equipos de emergencia en el sector minero. Si bien la reforma laboral aún no empieza a operar, debido al desacuerdo entre la empresa y el sindicato, la Dirección del Trabajo sugirió que 80 trabajadores constituyeran el equipo de emergencia de la empresa, para evitar posibles daños ambientales.

Se avizora una larga huelga si es que la empresa no pone fin a su intransigencia. Los trabajadores han anunciado que están preparados para soportar al menos dos meses de huelga, superando con creces los 25 días de huelga del último proceso de negociación colectiva. Si bien Codelco no se ha mostrado como el mejor empleador, este caso nos demuestra una vez más como gran parte de la producción del cobre queda en manos de privados que ni siquiera comparten sus utilidades de manera justa con sus trabajadores.

Podemos: de máquina electoral a construir movimiento popular (Vistalegre II)

Toda la prensa española – y gran parte de los ojos de la izquierda mundial – estuvieron mirando atentamente la II Asamblea Ciudadana de Podemos, denominada como Vistalegre II. Luego de dos años y medio, se volvía a celebrar la máxima instancia de deliberación de Podemos.

Aunque los medios de comunicación se centraran en demostrar las divisiones entre “errejonistas” y “pablistas”, las discusiones en el Congreso eran mucho más importantes: se definirían los documentos de estrategia política, de orgánica, código de ética y comisión de garantías, como también se elegiría al Secretario General y al Consejo Ciudadano Estatal. El sector de Pablo Iglesias se impuso en todas las votaciones, manteniéndose éste como Secretario General y obtenido el 60% del Consejo Ciudadano Estatal, mientras que el sector de Íñigo Errejón quedó con un 38% y el sector de Anticapitalistas con un 2%. Esto a líneas gruesas significa que Podemos volcará su acción a la construcción de movimiento popular, teniendo “un pie en las instituciones y mil en las calles”. Esto ha sido denominado como una fase de construcción de trincheras en la sociedad civil, para así llevar las demandas de la gente a las instituciones. Esto le permitiría a Podemos disputar las elecciones autonómicas de 2019 y vencer en las elecciones generales de 2020, de la mano de sus aliados políticos y de un movimiento popular mucho más amplio. En contraste, Íñigo Errejón proponía una línea de discurso más moderado, cuya centralidad era la disputa desde las instituciones, demostrando que Podemos podía gobernar desde ya, aún siendo oposición.

Luego de semanas de tensión e incluyendo las sobrerreaccionadas posiciones que anunciaban un quiebre, el llamado entre los “pablistas”, “errejonistas” y “anticapis” ha sido conteste: UNIDAD y HUMILDAD. Esperemos que Podemos esté a la altura de los desafíos, pues luego de unas votaciones en que participaron más de 150.000 personas, son el partido de izquierda más fuerte en Europa y son depositarios de la esperanza de millones de personas que viven la crisis capitalista en el país iberoamericano.

Resultados EUNACOM: una muestra más de la crisis del sistema de salud

Hace un par de semanas fueron publicados los resultados del EUNACOM, examen que aquellas personas egresadas de la carrera de Medicina deben aprobar si es que quieren trabajar en el sistema público, al igual que aquellas personas egresadas de medicina en el extranjero que quieran trabajar en Chile.

En 2014 se aprobó una ley que permitió a los médicos extranjeros que no hubiesen aprobado el EUNACOM seguir trabajando en el sector público, dándoles plazo hasta la versión pasada de la prueba para poder pasarla: esta ley se justificaba en la falta de médicos en el sistema público de Salud. Así, más de 1.000 profesionales pudieron seguir trabajando a pesar de no haber aprobado el examen. Los resultados de la versión de diciembre arrojaron que un 73,2% de los egresados de otros países no aprobaron el examen, traduciéndose en que 277 médicos que trabajan en la red pública ya no podrán hacerlo desde el 14 de febrero.

Ante el problema hay dos grandes posiciones: (i) quienes dicen que la ley debe respetarse y que esos médicos deben salir de la red mientras no tengan el EUNACOM aprobado, como gran parte del Colegio Médico  y los férreos defensores y creadores de la prueba como mecanismo de validación para profesionales que quieran trabajar en el sector público: las facultades de Medicina de las universidades chilenas; (ii) por otro lado, están quienes se ven más desfavorecidos por esta medida y piensan que el sistema de salud chileno no puede darse el lujo de excluir a profesionales del área, o bien, quienes no están de acuerdo con la prueba como mecanismo para permitir trabajar en la red pública. En este sentido, la Asociación Chilena de Municipalidades ya hizo petición formal para que el plazo se extendiera, ya que el sector más desfavorecido sería la Atención Primaria.

El sistema de salud chileno está en una crisis de larga data, y eso es patente, donde una de las manifestaciones es la falta de médicos generales y especialistas que hay en la red pública, sobre todo en regiones. El aporte que las personas egresadas en el extranjero han hecho con respecto a esto ha sido valioso, y así lo han valorado las personas que se atienden, y las municipalidades y servicios de salud, que tienen un momento de respiro cuando los médicos de nuestro país no quieren trabajar en la red pública y los extranjeros llegan a llenar ese vacío. Por esto es que no es producente centrarse sólo en el debate en torno al EUNACOM, sino que se deben buscar maneras en que los médicos que quieran trabajar en la red pública puedan hacerlo, al menos mientras los médicos egresados de nuestro país no trabajen en la red pública y la falta de personal persista. En paralelo, se debe trabajar en un mecanismo más transparente y que evalúe de mejor manera a los profesionales que aspiren a tener una labor en el sector público, y no mantener la actual prueba estandarizada y hecha por las mismas facultades de medicina chilenas de acuerdo a lo que enseñan y que genera discriminación hacia los egresados de otros países.

 

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