No es lo mismo ser loca que loco

Declaración de las mujeres del Colectivo Autogestión Libre-Mente sobre la violencia de género en salud mental.

Este 8 de Marzo en que conmemoramos el día de la mujer, buscamos contribuir a las luchas feministas interpelando a la psiquiatría por ser cómplice de este sistema opresivo y parte del repertorio del patriarcado, poniendo sus técnicas al servicio de la naturalización y patologización de la diversidad humana y de los efectos subjetivos que la violencia estructural de esta sociedad provoca en las personas.

La condición de ser mujer, ha sido atribuida históricamente a características vinculadas a la inferioridad y lo patológico –irracionales, emocionales, débiles e histéricas-. Se nos estigmatiza como “enfermas mentales” cuando traspasamos el límite que el estrecho rol de género nos impone, estando expuestas a que el sistema de salud mental perciba nuestras experiencias como anormales y nos etiquete con diagnósticos psiquiátricos. Hoy día, somos las mujeres las que lideramos las cifras de atención en salud mental, principalmente aquellas que son constantemente excluidas: mujeres trans, lesbianas y bisexuales, niñas y adolescentes, mayores de edad y mujeres en condición de pobreza.

La psiquiatría por su parte, reduce todo el entramado de violencia sistémica a meras funciones biológicas del cuerpo, tratándonos con drogas psiquiátricas, dañándonos el cerebro con electroshock y psicocirugía, incluso, asegurándose que no tengamos derecho sobre nuestro cuerpo y nuestra maternidad, esterilizándonos forzosamente y quitándonos el derecho al cuidado personal de nuestros hijos e hijas. El miedo al estupro y a la violencia sexual aumenta cuando somos internadas, siendo estos tipos específicos de violencia institucional que se usan contra nosotras a modo de punición.

Como feministas locas, celebramos nuestra diversidad y defendemos el derecho a la locura, consideramos que las respuestas ante situaciones opresivas en la vida de las mujeres no son por ningún motivo “síntomas” de un “trastorno mental”, sino reacciones comprensibles, formas de afrontamiento, sobrevivencia y resistencia ante una sociedad injusta y desigual. Luchamos por despatologizar las respuestas de las mujeres hacia el trauma y la opresión, en el contexto de una lucha mayor contra el abuso psiquiátrico y la violencia machista.

Consideramos que las contribuciones feministas son importantes para enfrentar la psiquiatrización de la experiencia humana, reconociendo la importancia que los esfuerzos feministas nos acompañen en nuestra interpelación hacía la psiquiatría y sus prácticas, en un marco de mutuo enriquecimiento para la ampliación de nuestras luchas compartidas. Valorar nuestras diferencias implica alejar el temor hacia formas distintas de vincularnos con la realidad, como escuchar voces o comportarnos de manera diferente, e implica reconocer que muchas mujeres pueden legitimar las intervenciones psiquiátricas en la medida que no cuentan con miradas alternativas para comprender su sufrimiento y malestar desde una perspectiva social que el feminismo puede entregar. Por eso es necesario sumar fuerzas y dejar de ser cómplices con un sistema opresivo que busca acallar cualquier forma de diferencia o disidencia en el campo de la subjetividad.

Contra la violencia psiquiátrica y patriarcal, seguiremos denunciando sistemáticamente todo tipo de prácticas abusivas en el campo de la salud mental, reivindicando la autonomía de la subjetividad femenina, el fortalecimiento comunitario de nuestras compañeras. Reconocemos y valoramos los saberes y experiencias de mujeres que en la búsqueda de su bienestar, han desarrollado formas de solidaridad y apoyo mutuo. Para nosotras, la lucha contra la opresión psiquiátrica está en el centro de la resistencia feminista. Como locas, seguiremos luchando por la igualdad, porque la defensa del derecho a la locura será feminista o no será.

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