Propuesta de pensiones de la CPC: reconocimiento del fracaso del sistema de AFP

Por Javier Pineda

La Confederación de la Producción y el Comercio presentó su propuesta para modificar el sistema de pensiones dando paso al “segundo tiempo” de la clase dominante en la defensa de las Administradoras de Fondos de Pensiones.

Si el primer tiempo se caracterizó por defender a ultranza el sistema de AFP, destacar sus altas tasas de rentabilidad a pesar de lo miserable de las pensiones que pagan e insistir en considerarlo como uno de los sistemas de pensiones más exitosos del mundo, cuestión que contrariaba a cientos de informes y estudios sobre la materia, se acabó. El presidente de la Asociación de las AFP, Andrés Santa Cruz, en entrevista con El Mercurio pondría la lápida: “(…) las AFP están conscientes de que no han hecho todo perfecto. Uno podrá ser soberbio un rato, pero el resto es tontera”.

Este segundo tiempo comenzó con una ofensiva, para lo cual utilizaron el monopolio de los medios de comunicación de prensa escrita y televisiva para difundir su espuria propuesta, haciendo eco del llamado de la Presidenta Bachelet a generar un “gran acuerdo nacional” por un sistema de pensiones. Reconocieron que el sistema había fracasado y que son necesarias reformas urgentes. Lo particular es que se consolida una tendencia del empresariado en el último tiempo: la vocería estaría encabezada por la misma patronal. Si antes los partidos del duopolio eran sus voceros, ante su creciente y sostenida deslegitimidad, prefieren hacerlo con voz propia y para eso están utilizando a la CPC.

Esta propuesta de reforma al sistema de pensiones es la típica propuesta que presenta el empresariado ante las crisis que enfrenta el neoliberalismo. La máxima es on failing forward: ante la crisis, la solución siempre es más neoliberalismo. Esta serie de mini-reformas no buscan mejorar las pensiones, sino aumentar la cantidad de recursos en manos de las AFP.

La primera propuesta dice relación con aumentar en un 3% la tasa de cotización obligatoria, con cargo al empleador. Además, ofrece un mecanismo de ahorro voluntaria, mediante el cual el empleador aportaría un 2% más si el trabajador voluntariamente acepta aportar un 1% adicional. El Gobierno ya anunció que aumentaría un 5% la tasa de cotización obligatoria con cargo al empleador (lo cual no soluciona nada). De todas formas, la propuesta de la CPC sigue con el fetiche del “incentivo al ahorro” que resulta absurdo en un país con salarios precarizados y en los cuales la clase trabajadora se ve obligada a endeudarse para llegar a fin de mes.

Otra propuesta consiste en aumentar la edad de jubilación, que en el caso de los hombres sería a los 67 años. ¿Equidad de género? La CPC propone que la edad de la jubilación se eleve primero a 65 años (actualmente en 60) y que posteriormente alcance los 67 años también, para que sus pensiones no se vean desmejoradas. ¿Reconocimiento a la economía del cuidado? Ni hablar.

Sumado a lo anterior, proponen un aumento de la Pensión Básica Solidaria en un 15% con cargo a las rentas generales de la Estado. Si ante cualquier reforma ponen el grito en el cielo y llaman a la “responsabilidad fiscal”, cuando se trata de salvar sus instituciones fracasadas no tienen problema en recurrir al Estado. De todas formas, esta propuesta es absurda. En la práctica se traduce en aumentar las pensiones básicas desde 100.000 pesos a 115.000 pesos. Ni en el 2100 estas propuestas se acercarían al sueldo mínimo, que ya es una miseria considerado el costo de la vida en Chile.

¿Participación de los afiliados en el sistema de las AFP? La CPC plantea la creación de un Comité de Vigilancia en cada AFP, conformado por miembros elegidos por los afiliados que tenga por objetivo: ¡¡¡velar por el cumplimiento de la ley y que las AFP no entreguen información falsa!!! Esta propuesta es tan ridícula que Salvador Valdés, investigador de Clapes UC (centro académico de la derecha en la Universidad Católica), salió proponiendo un sistema alternativo: el Comité de Propietarios de las AFP. Este Comité tendría como función “encargar y difundir evaluaciones expertas sobre la calidad de los servicios prestados por la administradora a los afiliados y su relación con las comisiones pagadas a la administradora, comparando con otras AFP”.

Lo más “pintoresco” de esta propuesta sobre los comités es la reflexión de Valdés sobre su necesidad: “¿Es riesgoso crear cualquiera de estos comités? ¿Podrían más adelante ser dotados de facultades excesivas? La izquierda dura ya existe y ya es poderosa. Si se potencia y pasa a ser capaz de obligar a un futuro gobierno a legislar para aumentar los poderes de estos comités, lo convencerá también, y antes de legislar, de desviar las cotizaciones hacia el reparto, de modo de comerse el fondo de pensiones y capturar más centros de poder, como en Venezuela” (El Mercurio, 21 de enero de 2017). Si no le bastara con “alterar” al establishment con la creciente fuerza de la Coordinadora No+AFP, saca a la palestra la vieja confiable de la derecha: Venezuela.

Lo positivo es que detrás de la propuesta de la CPC está el reconocimiento a la crisis del sistema que fue dejada en evidencia por las movilizaciones y el trabajo sostenido de la Coordinadora Nacional de Trabajadores No+AFP. El sistema de pensiones mediante la capitalización individual administrada por fondos de pensiones desde sus inicios fue concebido bajo supuestos erróneos: tuvo erróneos supuestos sobre las expectativas de vida, las tasas de rentabilidad de las pensiones, las enormes lagunas y bajos salarios de los trabajadores, no reconocimiento de la economía del cuidado, entre otros. En realidad, este sistema nunca se pensó como un sistema de pensiones, sino que fue pensado como un mecanismo de apropiación de los ahorros de los trabajadores para ser capitalizados en las grandes empresas vía mercado de capitales.

Esto último ha permitido que grandes empresas/holdings denominadas como multilatinas como Latam, Falabella, Ripley, Cencosud y Arauco se capitalicen y puedan financiar sus grandes inversiones dentro Chile y en otros países de América Latina a través del ahorro de millones de chilenas y chilenos. Negocio redondo.

Esta arremetida del capital intenta cerrar cuanto antes el conflicto abierto por la fuerza de los miles de trabajadoras y trabajadores movilizados en las convocatorias de la Coordinadora No+AFP. Aquí no hay medias tintas. Por un lado, está la propuesta de los trabajadores que considera un nuevo sistema previsional solidario, de reparto y de aportes tripartitos con administración de los fondos por una institución pública que incluya participación de los trabajadores. Por el otro, la propuesta de la patronal que representa más de lo mismo y que sólo busca aumentar la explotación de los trabajadores aumentando la edad de jubilación y el monto de las cotizaciones.

La tarea el 2017 será fortalecer la territorialización de la Coordinadora Nacional de Trabajadoras y Trabajadores No+AFP; difundir la propuesta en cada lugar de trabajo, junta de vecinos y territorio; y preparar a la vez la marcha más grande la historia de Chile para el próximo 26 de marzo.

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