[ContraCorriente] Posición frente a la Reforma a la Educación Superior y tareas del movimiento estudiantil

ContraCorriente

Marzo, 2017

  1. El sistema educacional chileno se encuentra en una situación de crisis estructural, la cual se debe al hecho de estar determinada en todas sus dimensiones por el sistema capitalista chileno en su versión neoliberal. Algunos ejemplos de esta crisis son las tasas insostenibles de endeudamiento de las familias para enfrentar los altos aranceles, las bajas tasas de empleo de acuerdo a la profesión de los egresados de universidades chilenas, el cierre de universidades por razón de quiebra, la bajísima calidad de la educación de las universidades chilenas, entre otros.

  2. El gobierno de la Nueva Mayoría, representante político de ciertos sectores del empresariado nacional, ha impulsado una reforma al sistema de educación superior que, lejos de atender a las raíces y las causas más profundas de la crisis, se centra en mecanismos paliativos de sus síntomas más problemáticos , y en inyectar recursos que, sin cambiar estructuralmente el sistema de financiamiento de la educación superior en Chile, caen en un saco roto. La manera en que la NM hace frente a la crisis en educación es un botón de muestra de la manera en que enfrenta las distintas expresiones de crisis del capitalismo en Chile: reformas que apuntan a los “excesos” del neoliberalismo, pero que en ningún caso cuestionan las reales causas de los problemas que dicen enfrentar, por lo cual dichas reformas están condenadas al fracaso.

  3. Frente a la crisis estructural de la educación superior, y frente a la propuesta de reforma de la Nueva Mayoría, los estudiantes hemos levantado históricos procesos de movilizaciones en Chile. Sin embargo, las fuerzas de izquierda que conducen dichos procesos no han sabido enfrentar la reforma del gobierno, en términos tales que hoy los estudiantes tienen todas las de perder.

  4. Como Izquierda Independiente, hemos impulsado y seguiremos impulsando la posición de rechazo a la reforma presentada por el gobierno. La reforma del gobierno no modifica el sistema de financiamiento de la educación, no se hace cargo del problema de la deuda de los estudiantes y sus familias, no cuestiona la precarización laboral, el autoritarismo ni el machismo en educación, entre otras muchas carencias. La reforma del gobierno, en síntesis, es diametralmente opuesta a la posición del movimiento estudiantil porque está concebida para mantener los intereses del empresariado nacional en el negocio educativo, relegando todo cambio a los estrechos márgenes que sus privilegios nos dejan.

  5. Del otro lado, las fuerzas que hoy componen el Frente Amplio, han optado por la tesis de la incidencia o co-legislación “radical”. Dicha apuesta, en términos generales, consiste en impulsar, desde el movimiento estudiantil, la participación en los espacios institucionales en que el gobierno discute la reforma, a fin de obtener mejoras en el proyecto. Esto explica la prioridad puesta en los aspectos mediáticos del movimiento, los episodios de lobby parlamentario y, en último término explica que nos hayamos entrampado en los tiempos de la institucionalidad, con la consiguiente pérdida de fuerza de los estudiantes.

  6. De un lado, las Juventudes Comunistas, brazo juvenil del gobierno de la Nueva Mayoría, han impulsado una táctica de contención de las movilizaciones, las cuales sólo promueven dentro de los acotados márgenes en que no incomodan la política de la Nueva Mayoría. Así, radican todo el proceso político en el interior del parlamento, donde esperan que la movilización mejore su correlación de fuerzas para obtener ciertas concesiones de los partidos empresariales para el proyecto de reforma.

  7. El escenario para el movimiento estudiantil este año es complejo. El desgaste, el recambio generacional, la repetición acrítica del mismo repertorio de lucha año tras año, y las exitosas maniobras del gobierno nos tienen en una mala posición, todo ello sumado a un año electoral donde las fuerzas emergentes que integran el Frente Amplio buscarán depositar el poco capital social del movimiento en su apuesta electoralista. Por ello, nuestra respuesta debe ser clara. No podemos seguir entrampados entre mesas pre-legislativas y diálogos ciudadanos. Debemos volcar todas nuestras fuerzas para impulsar el rechazo a la reforma del gobierno, ligando dicho rechazo con las luchas de los movimientos sociales emergentes, como el No+AFP, el Ni una menos, los movimientos de defensa de los territorios y las luchas de las y los trabajadores. La vinculación del rechazo a la reforma del gobierno y dichas luchas pasa por la construcción de un programa común, que reconozca al empresariado como causa primera de nuestras carencias y que sea construido desde la base. Impulsar un movimiento popular fuerte, con un programa unificado, y con raigambre territorial es nuestra clave para vencer.

Hasta que la dignidad se haga costumbre

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