Los medios de comunicación y la revictimización de las víctimas de violencia patriarcal

Por Convergencia 2 de Abril

Hace un par de días, el matinal “Bienvenidos” de Canal 13 expuso en televisión abierta el informe ginecológico realizado por el doctor de Nabila Riffo luego de la agresión sexual cometida en su contra. A este respecto, nos gustaría plantear un par de reflexiones.

El machismo mata”: frase que hemos visto y escuchado un centenar de veces, y que ha sido utilizada para dar cuenta de la brutalidad de la violencia contra las mujeres ante las múltiples y más diversas formas que ésta ha adoptado. Dichas violencias -que son cada vez más visibles- no han quedado limitadas solamente al orden físico o psicológico, sino que también al orden cultural y político, asumiendo múltiples formas, en diversos espacios y cotidianos de la vida.

Dentro de las muchas formas que esta violencia ha adoptado, los medios de comunicación han jugado un rol trascendental, pues en su estrategia de persuasión y fomento de creencias, actitudes y conductas machistas, es que el último tiempo han sido cómplices de una de las peores caras de la violencia patriarcal en nuestro país, como es el caso de Nabila Riffo. Partiendo de la premisa de que los medios de comunicación son uno de los mejores aliados del sistema patriarcal para mantener el estatus quo en las relaciones de poder, es que nos permitimos sostener la tesis, de que son estos mismos los que promueven la imagen de que la mujer es aquella subordinada, incapaz por sí misma, recluida a lo doméstico, como un mero objeto sexual, pasivo y al servicio del hombre, ridiculizada y visibilizada dentro de limitados estereotipos impuestos por la sociedad patriarcal. Esta misma imagen impuesta, es aquella que se reproduce y amplifica en las construcciones simbólicas y códigos culturales y mercantiles de lo mediático, por tanto, los medios de comunicación no hacen más que replicar y ser cómplices efectivos de la violencia que sufrió Nabila, y que muchas mujeres sufren de manera constante en su diario vivir, siendo la mayoría de las veces, violencia naturalizada y ocultada por el entorno que rodea a las víctimas.

Es impresionante como alguien que fue tan cruelmente violentada, una mujer que fue vulnerada en lo máximo de los derechos humanos, es condenada, es cuestionada y nuevamente violentada por aquellos que creen tener la verdad absoluta como son los medios de comunicación.

El que se exponga su vida íntima, el que personajes que jamás tuvieron cercanía a ella, hablen con tal propiedad de la vida de una víctima de violencia patriarcal, creyéndose jueces, creyendo tener las suficientes pruebas para cuestionar y juzgar “silencios, titubeos, contradicciones” que esta tuvo al defender en primera instancia a su agresor por miedo a que le hiciera daño a los hijos, escapa de toda empatía, de toda solidaridad entre seres humanos, eso simplemente es violencia machista. El que un medio de comunicación (matinal de televisión) haya expuesto las pericias ginecológicas de una víctima, simplemente con el afán de contribución a la especulación, al hostigamiento público de la vida de una mujer que sobrevivió a uno de los peores episodios de tortura sobre su cuerpo, no es más que la viva prueba que sobre el cuerpo y vida de las mujeres todos tienen “derecho” a opinar, menos las propias mujeres.

La construcción de un nuevo paradigma de sociedad, demanda que las mujeres nos vinculemos y confluyamos con otras mujeres en espacios de sororidad, donde la acción feminista sea trascendental para construir nuevos horizontes.

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