“AILEEN, NOSOTRAS TE CREEEMOS” Entrevista y declaración SEGESEX UACh – Segunda parte

La siguiente es la segunda parte de dos de un documento remitido al equipo de Aurora Roja por la organización estudiantil “Secretaría de Género y Sexualidades Tejiendo Rebeldías (SEGESEX)” de la Universidad Austral de Chile (UACh). En la primera parte publicada por AR, SEGESEX UACh realiza una entrevista a la estudiante Aileen Domínguez en la que se aborda su experiencia como víctima de agresión sexual por parte de un compañero de carrera. En esta segunda entrega, SEGESEX UACh emite un pronunciamiento respecto de estos hechos y la respuesta que ha tenido la comunidad universitaria frente a ellos.

SEGUNDA PARTE:

DECLARACIÓN DE SEGESEX ANTE HECHOS DE VIOLENCIA DE GÉNERO SUFRIDOS POR AILEEN

24 de abril de 2017

Repudiamos el actuar que han tenido algunas autoridades en el caso de Aileen, en la forma en que han llevado las cosas Directores de Escuela, profesores y compañeros. Quienes queriéndolo o no, han mermado la dignidad y la salud física y mental de nuestra compañera en su vida.

Aileen se encuentra desde la noche del 24 de abril de este año, hospitalizada por atentar contra su vida, ya que no soportaba las miradas, los comentarios malintencionados, el que la traten de mentirosa, el tener que verlo en los pasillos y que sus compañeros lo defiendan por no tener claro lo que significa la medida judicial que se tomó.

Ésta no es la primera vez, el año pasado el Director de Escuela sabiendo que existía un procedimiento pendiente, lo llevó a él a promocionar su carrera a otros lugares, existiendo fotografías de ello. ¿Es que acaso eso no es una medida para limpiar la imagen de alguien que está siendo investigado por un delito de tipo sexual? ¿Cómo creen que se sintió ella al ver esto? Obviamente se siente como que la estuvieran desmintiendo, como si el propio Director la tratase de mentirosa. Entonces si así es la actitud de una de las autoridades más grandes de su carrera, entenderán como reaccionaron los alumnos con ella.

Durante el mes de abril, Aileen llegó a un punto de quiebre, sobre el cual podemos dar cuenta de dos situaciones particulares:

1) Dentro de las primeras semanas de abril, Aileen al ingresar a clases, se encontró con él. Él no dejó la sala, por lo que ella decidió llamar a su Asistente Social, para dar cuenta del hecho, ya que él jamás tuvo intención de salir y dar cumplimiento a su medida decretada por el Tribunal. El profesor a cargo comenzó a hacer un escándalo, diciendo que era su sala y él no quería problemas, que no quería a Carabineros, que no quería declaraciones, que mejor se vayan a sus casas, que suspendía la clase. Con ello contribuyó a que la problemática se haga más grande, porque salió al pasillo y armó todo un embrollo, innecesario para alguien en la situación en la que ella se encontraba. 

Aileen decidió tomar fotos, para dar cuenta del incumplimiento de la medida, por lo que se creó un clima hostil en su contra, pues varios compañeros comenzaron a decir que una persona como ella, no debería haber hecho eso, pues como víctima, debería verse así, débil y no fuerte y aguerrida. ¿Será que estando a punto de ser profesionales aún no tenemos el conocimiento suficiente para entender que las víctimas no tienen por qué cumplir ciertos criterios sociales? ¿Será que aún, siendo ya adultos no somos capaces de creerle a una mujer que ha sufrido abuso e intentamos siempre tratarla de mentirosa? Aileen es una excelente estudiante, con muy buenas calificaciones, sin embargo, muchos siguen creyendo que todo es mentira, como si congelar un semestre y correr el riesgo de perder sus beneficios fueran algo superfluo.

Lo anterior llevó a que los alumnos de quinto, que cursaban este ramo – que ella adelantaba, pues debido a que ya se había atrasado en 2015 cuando congeló sus estudios decidió desde el año pasado adelantar ramos correspondientes a su generación de ingreso – llamen a una asamblea con autoridades para dar cuenta del estado del caso, asamblea a la que en principio ella no estaba invitada, pero a la que finalmente, luego de solicitarlo, pudo participar.

2) En la Asamblea estuvo presente una abogada de Rectoría y el Prodecano de su carrera. Lamentablemente no se pudieron explicar en términos estrictos lo que es una Suspensión Condicional, quedando una idea errónea en el colectivo, lo que causó que nuevamente Aileen sea revictimizada, y tratada de forma vejatoria, puesto que el Prodecano en dicha instancia llamó a quienes estaban presentes a no beber alcohol en exceso, dando claras señales de que “esto pasa si beben”, porque claro, las mujeres somos las responsables y culpables de que ocurran cosas de éste tipo, somos nosotras las que debemos ponernos calzones anti-violación, porque ellos, los hijos sanos de éste sistema enfermo, siempre encontrarán respaldo de personas que piensan como ellos.

Como organización feminista, y de mujeres que brindamos apoyo a mujeres, repudiamos el actuar de las autoridades, que han permitido que se merme la calidad de vida de Aileen, y que ésta tenga que revivir los episodios una y otra vez. Pues dichas autoridades al realizar comentarios de ese estilo, al hacerse a un lado, al hacer caso omiso de lo sucedido, solo le dan la espalda, escondiéndose tras su falencia institucional, su falta de ética, el poco tacto que como personas capaces de razonar deberían haber tenido. Actos que profundizaron el actuar de compañeros, la desconfianza y los rumores.

Hacemos un llamado a las autoridades, para que se hagan cargo de lo que directa o indirectamente han provocado, sabemos que hay personas a las que exceptuar de esto, entre ellas, su asistente social y personas de Dirección Jurídica que se han mantenido dándole apoyo. Pero la institución es una sola, y si no funciona en conjunto, funcionarios como los descritos no ayudan a mejorar la calidad de vida de alguien que ha sufrido un tipo de violencia tan terrible como la que ella sufrió. Por el contrario, la empujan a sentirse desprotegida, abandonada y sin apoyo. Siéntanse responsables de tener a Aileen hospitalizada, llena de tubos inyectados. Cada una y cada uno somos responsables, cada vez que nos tapamos los ojos y cerramos la boca ante estas situaciones.

No tenemos miedo a levantar nuestra voz. Nuestra compañera pudo morir, pudo no estar, y nadie toma conciencia de la fortaleza que ha tenido que tener ella y su familia, al pararse una y otra vez con todo en contra. No cualquiera denuncia, no cualquiera dice lo que le pasó. La mayoría de los casos son secretos a voces, sin embargo, ella una y otra vez nos demostró lo que hace una mujer valiente, pese a todo lo que ha tenido que pasar. Ahora simplemente no aguantó más y solo bastaba con darle apoyo y decirle “yo te creo”.

Secretaria de Género y Sexualidades Tejiendo Rebeldías

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