¡Hacia un Encuentro Nacional de Trabajadores/as Clasistas!

Durante las últimas semanas y meses, el desprestigio de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) se ha hecho evidente incluso para los más incrédulos. Los fraudes en la última elección terminaron con una mesa transitoria encabezada por una alianza PC-DC, que al día de hoy ha tenido una serie de reveses en su afán de recomponer su liderazgo en la Central. Esta directiva no logró que se realizaran nuevas elecciones, quedando estas suspendidas por el Tribunal Electoral. Esta es la punta del iceberg: es el mal olor que nos lleva a buscar dónde se está pudriendo algo. Es el síntoma de un fenómeno más profundo: la crisis terminal de la CUT es la crisis del sindicalismo chileno, o más precisamente, de la tradicional organización sindical, que es a su vez, expresión de la mentada crisis institucional que atraviesa el país.

Esta crisis es un problema y a la vez una oportunidad para todos los trabajadores y trabajadoras del país, no sólo para aquellos sindicalizados, sino para todos. Por lo mismo, no seremos las y los trabajadores conscientes quienes lloraremos o reiremos esta crisis, sino que actuaremos con audacia sobre esta realidad, buscando incansablemente los caminos para consolidar nuestra propia institucionalidad, nuestras propias organizaciones de clase, autónomas de aquellos poderes ajenos a nuestros intereses. Para ello, habremos de comprender el carácter histórico de nuestras organizaciones, pues el movimiento de trabajadores/as nunca ha sido lineal y las nuevas formas de organización nunca han sido puras, sino más bien se han ido fraguando en medio de momentos de crisis donde el proletariado ha forjado profundas relaciones de solidaridad, con diferentes tendencias ideológicas conviviendo y pugnando en su seno. Entre alzamientos y duros combates, y la mayoría de las veces, superando a las formas organizativas previamente existentes, cuando éstas se muestran incapaces de responder a los desafíos históricos que la lucha de clases impone. Así fue con las Mancomunales a comienzos del siglo XX; así fue con la Federación Obrera de Chile (FOCH) desde su creación en 1909 hasta la III Convención Nacional de 1919; así fue con la Asamblea Obrera de la Alimentación; así fue con la Confederación de Trabajadores de Chile (CTCH) del 1936; así fue con la Central Única de Trabajadores (CUT) del 1953, aquella del histórico Clotario Blest; así fue con los Cordones Industriales forjados entre 1972 y 1973.

Hoy, tal como ayer, se nos plantea el desafío histórico de superar los límites de un sindicalismo mediocre, conservador y machista, que atraviesa una profunda bancarrota. Y las respuestas no las conseguiremos desde un escritorio, sino más bien en la propia lucha y con creatividad, echando mano a la experiencia histórica acumulada, y también a aquellas experiencias más próximas desde donde se viene forjando un camino, y desde donde se han venido creando órganos y estructuras nuevas para poder golpear al que nos niega lo que es justo. Las experiencias de subcontratistas del cobre y de los trabajadores forestales; el modelo organizativo de la Unión Portuaria y su solidaridad con otros sectores populares; las corrientes independientes en el seno del sindicalismo burocrático; la rebelión de las bases del profesorado y empleados públicos; las coordinadoras NO+AFP con anclaje territorial que agrupan a trabajadores sindicalizados y no sindicalizados y a un conjunto de organizaciones sociales; el aumento y radicalización de huelgas no legales con apoyos externos y estrategias de boicot. Cada una de estas experiencias forma parte de una acumulación histórica, y son los antecedentes y basamentos de formas superiores de organización. Por supuesto, esta cuestión no es ni lineal ni espontánea, razón por la cual debemos construir una direccionalidad permanente para los tiempos que vienen.

Las y los trabajadores debemos comenzar por auto-convocarnos para superar nuestra situación actual, pues nada podemos esperar de quienes hasta hoy han actuado movidos por otros intereses, y debemos ser categóricos en que no somos divisionistas ni promovemos el paralelismo sindical. División y atomización es lo que nos ha heredado el sindicalismo burocrático, pero de los escombros de la CUT y los vestigios de este sindicalismo, impulsaremos un proceso de re-unificación de las y los trabajadores, partiendo por las franjas más activas e impulsando a otros a dar saltos hacia adelante, en perspectiva de crear el(los) órgano(s) que nos permita, como clase trabajadora, convertirnos en un actor gravitante del escenario político. Este proceso ya se echó a andar, y debemos declarar el llamado abierto a que sea discutido en todos los niveles, en las organizaciones de base, en las comunas y regiones, en los sindicatos base, asociaciones y federaciones desde dentro y fuera de la CUT, en las Coordinadoras NO+AFP, en los movimientos independientes, en las Escuelas Sindicales, en agrupaciones de trabajadores/as no sindicalizados. En fin, un proceso amplio que llegue a expresarse en un gran Encuentro Nacional de Trabajadores/as, que abra las puertas a la construcción de una Nueva Organización para la Clase. Esta no es una cuestión menor, pues no parece posible superar el actual estado de las cosas si se replican los esquemas tradicionales y se conduce un proceso exclusivamente por arriba. Será un proceso largo, y por ello, desde ya debemos ir creando las condiciones para una organización amplia y con arraigo territorial en la base, que logre expresar la diversidad de la clase trabajadora en la actualidad (que es más que los sindicatos), que ponga de relieve los mecanismos de participación democrática, los principios que nos mueven y los componentes valóricos asociados, que ponga en el centro la lucha y la acción directa como medio para conquistar nuestros objetivos. No nos quita el sueño el reconocimiento legal ni apurar una declaración de principios ajena a la conciencia de quienes participen. Apuntamos a una organización que, en los hechos, asuma el carácter de clasista, combativa, independiente y antiburocrática, y que sea una escuela para forjar a nuevas y nuevos luchadores y dirigentes honestos que encarnen un proyecto de transformación radical de la sociedad.

¡Hacia un Encuentro Nacional de Trabajadores/as Clasistas!

¡Por la reunificación de las y los Trabajadores… Por una Nueva Organización para la Clase!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *