Aurora Roja N°59: Resumen Semanal

CHINA AVANZA EN LA CONSOLIDACIÓN DE SU LIDERAZGO MUNDIAL

Mientras Donald Trump enfrenta un adverso escenario en Estados Unidos luego de despedir al Director del FBI que investigaba eventuales nexos entre la campaña electoral de Trump y Rusia, en China se reúnen más de 25 mandatarios en el Foro “Un Cinturón/Franja, Una Ruta”.

En este evento participarán los presidentes de Rusia, Turquía, y de diversos países de Asia y Europa, teniendo por objetivo la construcción de la Nueva Ruta de la Seda. Si bien la Ruta de la Seda fue diseñada por la dinastía Han para conectar China con Asia y Europa, dadas las actuales condiciones de conectividad, China también ha extendido la invitación a mandatarios de África y América Latina. Entre los mandatarios se América Latina sólo se encuentran Macri y Bachelet, quien ya ha anunciado su intención de que Chile se transforme en el vínculo entre China y América Latina, lo cual implicaría reforzar el intercambio comercial y trata de ubicar a Chile dentro de la red de infraestructuras y comunicaciones que se construirán mediante la Ruta de la Seda. En este sentido, “puerta de entrada” significa ser el país de instalación de las principales plazas financieras e instituciones burocráticas que permitan el desarrollo de los negocios en la región.

Este Foro permite consolidar a China como potencial mundial, y revitaliza la importancia geopolítica de la zona de Eurasia, que se transformará en un nuevo polo de desarrollo. Consolida las relaciones con Rusia, con Europa e incluso, se ha anunciado que este proyecto podría relacionarse con el plan 2030 de Arabia Saudí, extendiendo los vínculos hasta Medio Oriente.

Este encuentro no sólo ha generado el descontento de Estados Unidos, sino también de la India, pues la ruta de la seda contempla el paso por Cachemira, territorio disputado por Pakistán e India, pero que hoy está bajo el control de Pakistán. Sin duda, la construcción de infraestructura de conectividad posicionará nuevamente conflictos armados que datan desde la Guerra Fría y que han sido escondidos bajo la alfombra durante este tiempo, sobre todo aquellos relacionados con ex Repúblicas Soviéticas.

En cuanto al escenario geopolítico mundial, también son relevantes las elecciones en Corea del Sur, donde triunfó Moon Jae-in, candidato por el Partido de centro-izquierda surcoreano. Moon ha anunciado un rechazo al proyecto de cinturón antimisiles Thaad que Estados Unidos instaló sobre la zona, y ha anunciado fortalecer el diálogo con Corea del Norte para encontrar una solución. Esto significa un revés a la política de Estados Unidos sobre la península coreana, pues se privilegiará el diálogo entre las Coreas, lo cual le da un rol más importante a China como mediador del conflicto.

DE PARTIDO SOCIALISTA A PARTIDO CAPITALISTA

El legado de Allende y el socialismo del Partido Socialista fueron abandonados hace décadas. Desde el fin de la dictadura cívico-militar el Partido Socialista ha cumplido un rol de administrador del modelo neoliberal, e incluso en algunas materias, lo ha profundizado.

De un partido de masas y de trabajadores, se transformó en una agencia de empleos, cuestión que quedó demostrada en el refichaje de las semanas pasadas, donde gran parte de los fichajes correspondían a funcionarios públicos. Por estas razones, no resulta sorprendente que el Partido Socialista haya invertido sus recursos en sociedades anónimas acusadas de corrupción y financiamiento ilegal a la política, como Soquimich y sociedades relacionadas.

Esto va en línea de la férrea defensa que ha tenido el Partido Socialista y su coalición – llámese Concertación o Nueva Mayoría – al empresariado nacional y transnacional. La defensa del Partido, con la excepción de sectores como Izquierda Socialista y Frente Allendista que son una minoría al interior de éste, ha sido que se trataría de inversiones legales. Tal como Piñera justifica los fideicomisos truchos ya que está cumpliendo con los estándares de la ley, el Partido Socialista renuncia a toda crítica ética respecto a las decisiones que han tomado: que no es más que actuar como cualquier capitalista especulando en el mercado financiero para aumentar sus ganancias, que van directo a financiar las campañas de candidatos que están al servicio del gran empresariado. Un círculo de corrupción y blindaje entre la clase dominante, de la cual el Partido Socialista hace parte.

RANSOMWARE: NO BASTA CON ACTUALIZAR EL WINDOWS

El jueves recién pasado, el mundo se enfrentó a uno de los ciberataques de mayor alcance jamás visto. A través de un virus conocido como ransomware, infraestructuras como la empresa de comunicaciones Telefónica, el sistema hospitalario de Reino Unido o el ministerio del Interior ruso, se vieron colapsadas por un ataque informático marcada por un factor común: la falta de actualización del sistema operativo Windows. En otros términos, la seguridad de millones de usuarios se vio expuesta por una falla de software que, a pesar de la espectacularidad en su despliegue, era totalmente previsible.

Sin embargo, Microsoft no fue el único ni el principal responsable en la ecuación. El grupo de hackers implicados en el reciente ataque tenía a disposición herramientas robadas directamente de uno de los grandes depredadores informáticos a nivel global: la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA). Se trataba de EternalBlue, arma cibernética que aprovecha vulnerabilidades en el sistema operativo Windows para funcionar, y que fue robada por un grupo identificado como Shadows Brokers, dedicados en el último tiempo a hacer público que ostentaban software hacker proveniente del gobierno de Estados Unidos.

De esta forma, dos de las amenazas más grandes en lo que a ciberseguridad se refiere – acción estatal y organizaciones criminales informáticas- se conjugaban, dando luces con ello de que la exposición y fragilidad de nuestras comunicaciones y dispositivos dejó hace mucho de ser parte de una distopía posmoderna. Gracias a testimonios como los de Edward Snowden y Julian Assange, tenemos conocimiento de que la CIA y la NSA cuentan con infraestructuras de espionaje que responden a una política de seguridad estatal de alcance global. No obstante, tal diagnóstico nunca se había tornado tan evidente hasta ahora, cuando por primera vez una ciberarma diseñada por una potencia militar fuera utilizada por terceros contra instituciones, empresas y la propia población.

Los últimos hechos dan cuenta de la magnitud del problema. Que entidades estatales cuenten con herramientas informáticas de alcance mundial, ratifica la pretensión imperialista en estas materias, y agudiza la preocupación de las organizaciones sociales frente al revulsivo avance de estas tecnologías en el último tiempo. En el nombre de la lucha contra el terrorismo y fenómenos como la pornografía infantil, potencias como Estados Unidos han robustecido su capacidad de despliegue en el plano informático, tomando tintes derechamente totalitarios.

Por su parte, la intervención de otros actores -desvinculados de lo estatal y de intereses diversos- hacen presumir que estos ataques son solo la punta de lanza de una ciberguerra abierta y en constante expansión, donde nuevamente sus principales afectados -organizaciones sociales y trabajadores/as – tienen el rol de meros espectadores. Es, por tanto, imperativo dar a conocer las formas en que la vigilancia estatal se despliega, junto con denunciar activamente que la seguridad interna o externa es solo un pretexto más en el intento por fortalecer las herramientas de control social.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *