Para entender la movilización docente del 17 de agosto y lo que se viene

Por Gonzalo Parada

La educación no cambia al mundo: 

cambia a las personas

que van a cambiar el mundo.” (P. Freire)

El llamado a paralizar las actividades docentes este 17 de agosto, convocado por la asamblea nacional de profesores, pretende exigir al gobierno una respuesta a las demandas emanadas desde el magisterio en los últimos años. Es importante tener claro que este paro de 24 horas es la conclusión solo de la primera fase de las movilizaciones docentes previstas para el corto y mediano plazo, en caso de que el MINEDUC siga haciendo oídos sordos a lo que expresa el gremio más grande de Chile.

A fines del año 2015 la Nueva Mayoría ingresa al congreso un nuevo proyecto de ley para la “Nueva Educación Pública”, la NEP. La intención de este proyecto era crear una nueva institucionalidad educativa, y sobre todo cambiar la mirada economicista, estandarizada y precarizada que pesaba –y pesa – sobre nuestro sistema educativo, desde que los “técnicos” y economistas de la dictadura decidieron municipalizarla.

El profesorado tenía grandes expectativas en este proyecto de ley: la desmunicipalización y el retorno de los establecimientos educacionales públicos al Estado era la “utopía docente” en el Chile neoliberal. Pero al poco andar nos fuimos dando cuenta que la “desmunicipalización” propuesta por la Nueva Mayoría, y la derecha – respaldada discursivamente por Revolución Democrática [1] – solo venía a profundizar más el modelo de mercado en la educación.

Intentaré explicar brevemente lo que a mi parecer son los puntos que generan mayor disconformidad al interior del profesorado, y que dejan a la vista el mantenimiento de la lógica mercantil en la educación pública chilena.

Primero: Esta NEP no termina con el sistema voucher en la educación. Esto obliga a que cada establecimiento público salga a pelear por matriculas para recibir financiamiento del Estado, pelea desigual ante los establecimientos particulares-subvencionados. Además, el Estado distingue principalmente entre tres categorías de alumnos, con subvenciones diferenciadas para cada uno. Encontramos así: (i) los alumnos sin problemas económicos graves por quienes el año 2015 el Estado entregaba a los establecimientos aproximadamente $20.000 por alumno matriculado; (ii) los alumnos “preferentes” por quienes en el año 2015 el Estado entregaba a los establecimientos $22.688 por alumno matriculado; y, (iii) los alumnos “prioritarios” por quienes en el año 2015 el Estado entregaba a los establecimientos $ 45.375 por alumno matriculado.

Sin un proyecto que se preocupe de entregar los recursos óptimos para que cada establecimiento se pueda desarrollar sin salir a disputar “alumnos clientes”, solo se seguirá fomentando las malas prácticas al interior de los establecimientos, alterando las listas de asistencias para no perder financiamiento, o tratando de acaparar solo alumnos “prioritarios” para así triplicar la subvención estatal. Esto genera que muchos establecimientos –sobre todo particulares subvencionados- matriculen solamente a niños/as vulnerables y el establecimiento se “homogenice” entre estudiantes que viven una misma realidad social, cuando las experiencias exitosas educativas apuntan como factor primordial la diversidad social que enriquece culturalmente más a los muchachos/as. Pero el alumno prioritario deja más “utilidades” al sostenedor, he ahí el negocio.

Segundo: Esta NEP no devuelve las escuelas, liceos y jardines al Estado. Si bien se crea una “nueva” institucionalidad administrativa, esta es un “gatopardismo” más de la Nueva Mayoría donde la educación pública no es administrada por el Estado ni de cerca.

Se crean los servicios locales de educación (SLE) que estarán a cargo de los Liceos, Escuelas y Jardines. Estos serán 67 en todo Chile. Los SLE administraran los establecimientos de una comuna o de un conjunto de comunas dependiendo del caso. Los SLE tendrán como “innovación” un consejo local de educación (CL) que estará compuesto por docentes, apoderados, alumnos, funcionarios municipales, asistentes de la educación. Pero los CL solo tendrán un carácter consultivo, no tendrán ninguna injerencia en la elaboración de los proyectos educativos, contratación de planta docente, elaboración de currículum, etc. Al final todo pasará por el Director Ejecutivo de los SLE, que vendrá siendo el nuevo sostenedor que antes era la Municipalidad. Es decir, la contratación del personal docente, el desarrollo de los proyectos educativos pasará solo por una persona: el Director Ejecutivo. La garantía que se da es que este Director ejecutivo tendrá las condiciones necesarias para dirigir los SLE y que su elección será por Alta Dirección Pública, durando 6 años en el cargo. Todos sabemos los “pasteles” que se han elegido por el sistema de Alta Dirección Pública, así que no hay ninguna garantía seria de su óptimo desempeño, cargo que no terminará siendo más que parte del cuoteo político y pago de favores políticos de los partidos que gobiernan. Ejemplos de fiascos de jefes de Dirección de Educación Municipal (DAEM) y de directores de establecimientos educacionales hay hartos: es cuestión de darse el tiempo y buscar en Google y aparecerán.

Aparte de los SLE, se crea la Dirección de Educación Pública (DEP) que es el organismo que tendrá directa relación con el MINEDUC. Su objetivo será coordinar los 67 SLE de todo Chile y proponerles determinadas políticas educativas. Pero, en lo concreto, tiene muy poca incidencia dentro de lo que ocurra en cada SLE, no hay como un organismo con tan poco poder político pueda coordinar los feudos que terminarán siendo los SLE (igual que los DAEM actuales).

Aquí lo que hay que dejar claro es que el Estado no administrará la educación y ni siquiera lo hará el Mineduc, sino que todo será a través del DEP, que pretenderá crear una línea educativa clara entre todos los SLE. Pero al carecer de injerencia en estos, no existirá un sistema nacional articulado de Educación Estatal como se deseaba.

Se sigue manteniendo la lógica de los sostenedores (ahora llamado Director Ejecutivo), los que deberán competir con los sostenedores privados. Tampoco se ve indicios de un plan que pretenda crear nuevos Liceos y Escuelas Públicas, sino que se calla ante el constante cierre de establecimientos o la fusión de escuelas de escasa matrícula.

Tercero: El traspaso al nuevo sistema no salda las deudas económicas que tiene el Estado con los profesores de Chile. Además de la deuda histórica que se produjo en dictadura, los profesores sufrieron una sostenida baja de ingresos. Según cifras del Magisterio, a modo de ejemplo, si en 1972 un docente percibía mensualmente $100, nueve años después su salario se redujo a $28. Ahora, con esta NEP se puede provocar una deuda histórica 2.0, debido a que muchos municipios adeudan el bono SAE (Subvención Adicional Especial), gran cantidad de profesores tienen sus imposiciones impagas, y peor aún, existen profesores a los que les han dejado de pagar sus sueldos. ¿Qué pasará con estas platas que se adeudan? El Mineduc y el Gobierno no consideraron resolver la gravedad de este asunto.

El 81% de las bases docentes se manifestó en contra de esta NEP en la consulta nacional que hizo el magisterio el 14 de junio, consulta democrática que se votó con una participación histórica de los profesores colegiados y no colegiados. Como intento dejar expreso aquí, esta NEP es nefasta para la Educación Pública, mercantiliza aún más, y no resuelve problemas históricos de nuestro sistema educacional, no vuelven al estado los establecimientos, no se termina con el sistema voucher de matrícula, se sigue con la lógica del sostenedor y se sigue en la misma línea de precarización docente.

[1] No hay que olvidar que Revolución Democrática fue parte del MINEDUC hasta el 2016 y fue parte de la elaboración de este proyecto. Su salida del Ministerio fue voluntaria y no por diferencias en materias de educación, sino para trabajar en sus candidaturas particulares a diputados (sobre todo en el caso de Miguel Crispi).

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