Hezbollah y el ejército sirio terminaron con terroristas de Al – Nusra

Por Andre Vltchek, New Eastern Outlook. Trad. Esteban Spencer

Llegó de improviso, rápidamente y con gran fuerza: el 21 de julio de 2016, Hezbollah en el Líbano y la armada siria desde su lado, al unísono, atacaron posiciones del malévolo grupo terrorista Jabhat Fata al-Sahm (antes conocido como el Frente Al-Nusra), en la provincia montañosa de Jroud Arsal en el valle Bekaa, en la frontera entre ambos países.

Simultáneamente, el ejército libanés rodeó y selló herméticamente el área alrededor del pueblo Arsal, previniendo que nuevas fuerzas terroristas entraran a la zona de combate.

Más de 150 militantes fueron asesinados. Dos docenas de combatientes de Hezbollah perdieron la vida. A pesar del difícil terreno montañoso, la batalla fue rápida, heroica y bien coordinada. El grupo fue obligado a aceptar un acuerdo de cese al fuego, efectivo el 27 de julio, en donde se establece que todos sus combatientes serán trasladados por el ejército a un área designada en dentro de Siria (Idlib).

Vanessa Beeley, editora asociada de la 21st Century Wire, escribió este comentario para este ensayo, literalmente “desde los escombros de Aleppo del Este”:

Esta es una victoria trascendental para la Resistencia contra la OTAN y los Estados terroristas del golfo. Las banderas negras se han desgarrado en Arsal y las banderas de Hezbollah, Líbano y Siria flamean lado a lado como un símbolo de unidad de fuerzas anti-imperialistas y anti-sionistas en la región. Los héroes que dieron sus vidas por esta difícil victoria serán siempre recordados y honrados por quienes cuyas vidas y cultura han estado bajo amenaza por malvadas fuerzas de extremismo y terrorismo.”

¿Quiénes eran estos terroristas, establecidos por tanto tiempo en ambos lados de la frontera?

El Frente Nusra fue el brazo oficial de al Qaeda desde el inicio de la guerra de Siria, pero en el 2016 decide separarse, al menos formalmente, de su antiguo guía. Rápidamente se ‘reinventó’ a sí mismo. Ahora pelea como parte de la Alianza Islámica Jabhat Fateh al Sahm, o más precisamente, como su fuerza dominante.

Líbano ha sido descrito regularmente como una bomba de tiempo, con células inactivas de ISIS esparcidas por todo el país (incluso en las áreas predominantemente cristianas), primero con Al Qaeda y luego con Jabhat Fatah al-Sham controlando varios grupos en el norte, y con la constante amenaza de una invasión israelí desde el sur. El pequeño Líbano tiene también un gobierno notoriamente débil, y está dividido según líneas religiosas. Por años ha estado viviendo una crisis perpetua de refugiados, con refugiados palestinos literalmente ‘atascados’ ahí por décadas (con derechos extremadamente limitados), y aún con más de un millón refugiados sirios, la mayoría de ellos obligados a huir de la brutal guerra iniciada por la OTAN y sus aliados en el golfo.

Mientras Hezbollah y el ejército sirio lideraban una batalla decisiva contra los terroristas, el Primer Ministro libanés Saad al-Hariri se reunía con el Presidente de los Estados Unidos Donald Trump en Washington D.C., discutiendo, entre otros temas, sanciones adicionales de EEUU contra Hezbollah, a quien la mayoría de los países de Occidente etiquetan como un “grupo terrorista (tanto a la organización completa o al menos su ala militar).”

El 26 de Julio, Reuters informó:

De pie junto a Hariri en el Jardín de las Rosas en la Casa Blanca, Trump dijo que Hezbollah es una amenaza para el Líbano desde sus entrañas. Llamó al poderoso grupo musulmán Shi’te una ‘amenaza’ para la gente del Líbano y la región entera… El parlamento estadounidense legisló la semana pasada buscando aumentar las sanciones contra Hezbollah reduciendo aún más su capacidad para financiarse y reclutar, incrementando la presión de los bancos que hacen negocios con eso.”

El sr. Hariri, enemigo jurado de Siria y su gobierno, no dijo nada para contradecir al líder norteamericano. Nacido en Arabia Saudita (tiene doble nacionalidad libanesa y saudí), el Hariri permaneció tranquilo mientras Trump lanzaba retórica degradante sobre el único grupo en el Líbano que es capaz de proveer servicios sociales a todos sus ciudadanos, y el único que ha defendido el Líbano durante la invasión israelí.

Mientras Trump hablaba y Hariri escuchaba obedientemente, las repercusiones políticas corrían entre círculos políticos e incluso financieros en el Líbano. Acá, la vida sin Hezbollah se paralizaría por completo, la mayoría de los servicios sociales colapsaría, y el país quedaría virtualmente expuesto y desprotegido.

La ayuda norteamericana puede ayudar a asegurar que el ejército sea el único defensor que el Líbano necesita,” dijo Trump en la conferencia de presa desde la Casa Blanca.

Se aseguró de no mencionar el monto de dinero o el tipo de hardware que los EEUU estarían dispuestos a proveer. No se entregaron detalles. El señor Hariri no se atrevió a preguntar públicamente.

Todos en el Oriente Medio saben claramente que puede significar todo esto: quizás la ayuda de los EEUU pueda aumentar los salarios de los altos oficiales del ejército, y hasta comprar nuevo y elegante armamento (hecho en EEUU o Europa), pero definitivamente no salvará al Líbano en caso de que sea atacado nuevamente por Israel, o si fuera invadido por un enorme número de extremistas islamistas patrocinados o directamente apoyados por la OTAN y el Golfo, quienes han estado infiltrando por años el territorio sirio que está justo al lado de la frontera.

Por ahora, sin embargo, hay mucha esperanza y varias razones para celebrar, tanto en ciudades como en los pueblos por todo el Líbano. Modar Nasr (no es su nombre real), un joven líder intelectual sirio actualmente radicado en Beirut, me explicó:

Lo que ocurrió en Arsal mostró que realmente hay esperanza para un mejor Líbano. Por primera vez en años las fuerzas del ‘Marzo 14’ y ‘Marzo 8’ se unieron para pelear contra Nusra y otras facciones terroristas. La operación no sólo fue liderada por Hezbollah, sino también por el ejército libanés y la armada siria. Es por esta razón que esperamos que esta aplastante victoria dure por lo menos un mes.”

La próxima etapa de esta operación de barrido está recién comenzando. Consiste en un ataque frontal contra Daesh (ISIS) en una zona cercana a la frontera.

El 28 de Julio, el ejército libanés estuvo fuertemente involucrado en el combate, desplegando tanques y golpeando las posiciones del Estado Islámico en las afueras de Ras Baalbeck.

Hasta ahora, todo avanza según el plan acordado e implementado por Hezbollah, Siria y el ejército Libanés.

La posición de los EEUU y el Primer Ministro está clara. Es también obvio que sus diseños no coinciden con los intereses de la mayoría de los libaneses, y los de la región completa.

El líder de Hezbollah reaccionó con calma y civilidad a los eventos en Washington. El 26 de junio, el Daily Star en Beirut informó:

Al inicio de su discurso televisado el miércoles, el Secretario General de Hezbollah Sayyed Hassan Nasrallah dijo que no respondería a comentarios hechos por el Presidente de los EEUU Donald Trump durante su reunión con el Primer Ministro Saad Hariri ocurrida en la semana, para no avergonzar a la delegación libanesa en Washington.”

Refiriéndose a las batallas en marcha, Hassan Nasrallah dijo:

El objetivo es tener los grupos armados que Nusra controla salgan del Líbano hacia Siria… Esta es una lucha justa… cualquiera que esté en la duda puede preguntarle a la gente [partiendo en Hermel] quién hacía que llovieran misiles sobre ellos…. Después de ellos, a todo Bekaa. Pregunten en las áreas que sufrieron [la muerte] de mártires a causa de autos – bomba y las áreas que estuvieron a punto de convertirse en objetivos. Dejen que hagan las preguntas ellos mismos.

Nosotros tomamos la decisión. Esta no es una decisión iraní; no es que Irán haya ordenado a Hezbolla… Esto no es una decisión siria, ni siquiera en Flita. Convocamos a la dirección siria y solicitamos su ayuda en esta área porque tenía prioridades en otros lados… Esta es una decisión interna.”

El discurso concluyó con un claro mensaje desafiante y confiado, enviado a través del océano a los EEUU:

Nuestra gente hoy no le teme a nadie… no a [Donald] Trump, o a [George] Bush o a [Barack] Obama o a [Ariel] Sharon.”

El equilibrio de poder en el Este Medio cambia rápidamente. Occidente está desacreditado, como también lo están varios de sus aliados. La participación de Rusia y en algún punto de China, ha reasegurado varios poderes regionales y movimientos que están combatiendo, directa o indirectamente, tanto contra las ocupaciones como las intervenciones occidentales. Países ubicados tan lejos como Afganistán están observando cuidadosamente, con gran interés.

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