Balances y perspectivas del Plebiscito Nacional No+AFP

Por Grupo de Trabajadores Convergencia 2 de Abril

Desde el viernes 29 de septiembre al domingo 01 de octubre, se llevó a cabo el Plebiscito nacional y popular convocado por la Coordinadora de Trabajadores y Trabajadoras No Más AFP. Esta convocatoria se materializó en medio del frenesí de los medios por mostrar a un Chile imbuido en las elecciones, mientras éstas aparecen como una realidad ajena al mundo popular, y mientras la lucha del pueblo-nación mapuche se agudiza y se ha trasladado a las calles de varias ciudades del territorio winka.

En lo fundamental, este plebiscito tuvo un carácter de denuncia y de visibilización de la propuesta de un Nuevo Sistema Previsional de Reparto, Solidario y con Aporte Tripartito. Para amplios sectores del pueblo que ha participado de las masivas marchas convocadas desde el inicio del movimiento, como también para quienes no lo han hecho, significó la posibilidad de expresar de otra forma su sentir respecto a uno de los enclaves económicos estructurales del modelo neoliberal impuesto en dictadura.

Nuestra participación en este evento, estuvo anclada a una doble consideración: (i) por una parte, como una tarea dentro de un paciente proceso de educación de un pueblo que empieza a dar los pasos en su conformación como tal, un pueblo que empieza a vislumbrar la necesidad de “hacer algo”, un pueblo que en definitiva ha echado a andar. Pero no abrimos espacio a oportunistas, no nos hacemos falsas ilusiones y tampoco las sembramos en el mundo popular, pues lo que se requiere es una actitud mucho más activa y protagónica de los propios trabajador@s y sectores populares para impulsar un cambio social radical; (ii) por otra parte, nuestra participación en este evento convocado por expresiones de la clase trabajadora organizada, se enmarca en la creación de un diseño de mayor alcance, que a escala territorial pretende agrupar a segmentos de la clase trabajadora actualmente dispersa, a través de nuevas formas de organización de base, democráticas y que pongan en el centro la auto-actividad de la propia clase para enfrentar a aquellos que viven a costa del trabajo ajeno.

Si bien evaluamos positivamente la participación de la sociedad civil en este plebiscito, la cual expresó su rotundo rechazo al actual sistema de AFP, más que el número de personas que se pronunciaron en este plebiscito, nos interesa relevar el proceso que se dio durante la organización de este evento. Pues en este proceso fuimos sentando las bases para nuevos pequeños núcleos de agrupamiento en barrios populares y lugares de trabajo, al mismo tiempo que se expresaron con mayor potencia aquellos que ya han venido construyendo una experiencia previa forjada en la lucha. Esta fue también nuestra perspectiva, cualificar las capacidades de los sectores organizados, al mismo tiempo que buscamos un acercamiento hacia segmentos desorganizados de la clase.

Esto último es significativo, pues ya en otras oportunidades los intentos por marcar hitos grandilocuentes, subestimando el potencial que contienen las organizaciones de base, han terminado por rebotarnos en la cara. Es por ello, que planteamos que el Ejecutivo de la Coordinadora pierde su norte cuando solo busca el parecer de tres o cuatro dirigentes nacionales, o cuando busca salir bien parado frente al candidato progre de turno. A diferencia de algunos anquilosados dirigentes de escritorio, nosotras y nosotros sostenemos que el movimiento en su conjunto tiene una inmensa potencialidad, fundada en la mancomunión de hombres y mujeres que han superado los estrechos márgenes de las organizaciones sindicales institucionalizadas, para ir pre-figurando algo nuevo desde abajo (ejemplo de esto son uniones portuarias, subcontratistas del cobre, Cabreados, MUD y las coordinadoras No más AFP que han sobrepasado la demanda y dan respuestas que no se encuentran en una central o confederación como la solidaridad en huelga o la formación de sus dirigentes).

En síntesis, y apuntando en una perspectiva táctica más allá de la coyuntura, tenemos la certeza de que la lucha por un sistema previsional democráticamente concebido, solidario y de reparto, requiere de un pueblo trabajador que se entienda como tal, que se organice donde no esté organizado y se fortalezca donde sí lo está, que avance en unidad, solidarizando con el más débil. Sólo de esta forma se va construyendo un pueblo movilizado que será el único capaz de terminar con las AFP e instalar un nuevo sistema. La construcción de este pueblo movilizado implica ensayos, errores, aprendizajes, formas novedosas y otras no tanto. Acciones radicales y complejas, es decir, movilización en sus más variadas formas, en torno a las que las y los trabajadores realizan experiencia de lucha y este proceso debe ser entendido en el marco de la recomposición del movimiento de trabajadores. Por último, y apuntando aún más lejos, en perspectiva estratégica, lo relevante es que nuestras reflexiones y prácticas concretas – por muy minúsculas que parezcan – estén orientadas a crear las bases de lo que serán los órganos del poder proletario y popular, pues nuestro horizonte no es sólo terminar con las AFP, sino una revolución social.

Ahora bien, y de vuelta a la coyuntura, hay que plantearse las tareas post-plebiscito. Creemos que estas siguen siendo de educación, organización y lucha en perspectiva de ir robusteciendo el naciente movimiento de trabajador@s. En este sentido, es imperioso que desde las coordinadoras de base nos convoquemos rápidamente a una evaluación de lo que fue este proceso, y dicha evaluación debe ser lo más amplia posible, incorporando a todas y todos quienes de una u otra forma estuvieron participando del proceso, pues no los necesitamos sólo esporádicamente sino incorporados a espacios de organización y aprendizajes permanentes. En esta misma dirección, será importante dar impulso a la constitución de nuevos comités locales y coordinadoras comunales en los territorios donde este plebiscito abrió oportunidades, de forma que ampliemos la base social de nuestro movimiento y dotemos de organicidad a la iniciativa independiente de los sectores populares.

Los balances deben ir de la mano de la definición de cursos de acción del movimiento, en un escenario en que el gobierno de Bachelet ya cerró las puertas y ni siquiera sacará adelante su propio proyecto de reforma al sistema de pensiones, al mismo tiempo que el candidato – y más probable futuro presidente – Sebastián Piñera ha subestimado y despreciado el proceso llevado adelante por la Coordinadora. En estas condiciones, las coordinadoras de base, las corrientes de izquierda y los sectores independientes debemos ser consecuentes con nuestras posiciones, y si planteamos que sólo el pueblo movilizado terminará con las AFP, debemos promover una jornada nacional de protestas que utilice los resultados del plebiscito para dar sustento a esta iniciativa.

En último término, debiéramos terminar el año con el llamado a la organización de un Congreso Nacional No Más AFP, que replantee sus estrategias de cara al escenario que se nos plantea el 2018. En este Congreso debe expresarse todo el impulso movilizatorio y las potencialidades de las organizaciones de base extendidas en todo el territorio, pues si este proceso pretende ser sostenible en el tiempo y cumplir un papel en el próximo período, deberá ser radicalmente democrático, deberá confiar en la potencialidad histórica de los trabajadores, y deberá construir las bases para superar el estadio actual de los dos antagónicos históricos, de aquellos que viven de su trabajo frente a quienes viven del trabajo de otros, junto a quienes los protegen con sus instituciones.

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