La Iglesia en el Chile de hoy

¿Qué se puede esperar de la visita del Papa a Chile?, ¿Sigue cumpliendo la Iglesia Católica el rol que tuvo en el Siglo XX? Sin duda, si hacemos una radiografía del catolicismo en nuestro país, podremos ver significativos cambios acaecidos en los últimos años, los cuales han tenido como consecuencia la pérdida de influencia de esta institución en la población. Y ello no es casual, hay varios elementos que pueden explicar este fenómeno, destacando en los últimos tiempos las terribles denuncias de abusos de sacerdotes contra menores de edad, mientras demoniza moralmente a homosexuales, lesbianas y las uniones fuera del matrimonio, lo que les ha significado un gran golpe en su credibilidad y su condición de pretendida reserva moral de la sociedad. Otro factor, es el que dice relación con la pérdida de la raigambre popular que caracterizó a parte importante de la iglesia por décadas en nuestro país –dada su lejanía con relación a las preocupaciones cotidianas del pueblo-, y que demuestra que no está inmune a las transformaciones sociales, aunque su mensaje pretenda ir sobre la historia.

En búsqueda del Cristo Pobre.

La iglesia católica en su seno no es ajena a los cambios sociales que convulsionan a la humanidad de tanto en tanto. No podemos comprender la función de la iglesia, si no examinamos al servicio de quienes ha operado a lo largo de su propia historia. Desde su rol colonizador, al imponer su religión a sangre y fuego a cientos de pueblos en América, como excusa para la dominación del continente, hasta la lucha asumida por una parte importante de ella en la liberación de los pueblos de Latinoamérica en el Siglo XX.

La razón de ser, entonces, de la Iglesia Católica es fundamentalmente histórica, y asumirá ciertos roles de acuerdo a la lucha que internamente ella también vive. En sus propios términos, podemos hablar de la búsqueda del Cristo Rey o del Cristo pobre de acuerdo al lugar en que conscientemente pondrán su misión quienes la conforman.

El avance del movimiento popular en los 60 y 70 en el subcontinente sudamericano, también revolucionó la Iglesia y quizás como nunca antes en este país, develó en toda su magnitud la opción por los/as pobres; especialmente por quienes optaron luchar junto a los explotados/as y oprimidos/as, haciendo carne “la opción preferencial por los pobres”. Pero, como así también la contrarrevolución neoliberal asestó una dura derrota a la clase trabajadora, las y los cristianos socialistas se vieron disminuidos dentro de la iglesia. La teoría de la liberación en Latinoamérica, salvo destacables excepciones, ha quedado como parte escondida de la historia católica.

Hoy, en pleno 2018, ¿la opción por los pobres sigue siendo alternativa en la Iglesia católica?

¿Qué dirá el Santo Padre?

Nos preguntamos, al igual que Violeta, que dirá Francisco en su visita. La realidad de la iglesia católica no deja mucho margen para imaginar “qué dirá”. Por supuesto que nos gustaría que dijese que las tierras históricamente Mapuche ocupadas por la iglesia serán devueltas; que se castigará a todos los responsables de abusos a menores; que sancionarán a todos quienes lucran de la iglesia y que expulsarán “a los mercaderes del templo”, a defensores de dictaduras y violadores de DDHH. No obstante, sabemos que la alta jerarquía de esta institución solo piensa en mantener sus privilegios y en ello no le importa bailar con el diablo; por tanto, la búsqueda de aliados/as para el Pueblo nunca ha sido y no será tampoco ahora en esas esferas.

Entonces, dadas así las cosas, el pueblo trabajador, que lentamente inicia su rearme como Clase, deberá buscar en las bases católicas –o de cualquier credo-, en los sacerdotes y hermanas honestas, a sus aliados/as históricos. Las sociedades latinoamericanas mantienen un fuerte sentimiento católico, pues pese a que estadísticamente los feligreses van a la baja –salvo excepciones como México-, la iglesia mantiene influencia. Por ello, el rescate de las raíces solidarias y de entrega hacia los oprimidos/as es parte también de la reconstrucción de movimiento popular en Chile, porque dentro de esa misma iglesia encontramos parte de nuestro Pueblo.

Queremos que personalidades como las de Clotario, Camilo Torres y Rafael Maroto se repitan y que se acaben los Medina, Hasbún o Karadimas.

¡Que si va a existir una iglesia, que sea la que esté junto al Pueblo!

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