La necesidad de articular las luchas concretas en Latinoamérica

Por José Carlos

Ni Una Menos, huelgas generales, movilizaciones de los pueblos originarios, sublevaciones, luchas anti-extractivistas, denuncias contra trasnacionales y sus organismos como la OMC. Se han organizados cientos y miles de concentraciones en solidaridad, apoyo y respaldo a las diversas causas populares.

Los Pueblos de América Latina quieren autonomía, quieren libertad e independencia de las clases dominantes, de la burocracia carroñera y corrupta. Se quiere una conexión con el resto del mundo, pero no desde la globalización capitalista-patriarcal, sino que desde las diferentes expresiones comunitarias y que albergan una potencialidad de salir del descarrilamiento al que nos llevan frenéticamente las grandes corporaciones y magnates de todo el mundo. No solo destruyen nuestros modos de vida, sino que nos implementaron el suyo: nos explotan y dominan en función únicamente de sus intereses macroeconómicos, nos tratan de subyugar. Como ha sido históricamente, nos hemos rebelado. Nos hemos rebelado desde la llegada de los colonialistas, de los imperios-naciones y, por supuesto, lo estamos haciendo contra los imperios corporativos, contra los arquitectos y beneficiados con el modelo capitalista-patriarcal.

Si vemos el panorama de manera más amplia, somos parte de un momento histórico que ha significado en estos últimos cinco años un vuelco dramático respecto al avance de los intereses de las clases dominantes, con golpes de estado, blandos o no, con arremetidas militares y asesinatos sistemáticos, con represión, cooptación y corruptelas, donde han tenido avances en varios lugares, pero en otros han tenido que retroceder debido a la acción concreta y más abierta, con lucha y organización se logran los avances desde abajo.

El año 2017 nos trajo varias lecciones que deben ser rápidamente procesadas, entendidas y devueltas a la acción para que con mayor unidad latinoamericana podamos hacer frente de manera amplia, de forma inteligente y con nuestras propias herramientas, revirtiendo la situación, para que las y los millones de habitantes de este lado del mundo, podamos construir nuestro propio andar.

Las luchas del Pueblo Mapuche ya superan con creces un solo lugar del conflicto, donde la clase dominante ha empujado el actuar de los Estados Chileno-Argentino en una represión y seguidilla de asesinatos sumamente complejos. El actuar de las grandes máquinas de defraudar como son los capitales transnacionales, oligopolios, corporaciones y grandes empresas capitalistas, no esperarán que la unión de los pueblos se concrete. Ellos esperan que sigamos debatiendo sobre si la inmigración es un problema o no, que veamos aisladamente las problemáticas como algo distinto y diferente, sin comprender la unidad y la totalidad del conflicto de carácter mundial que estamos viviendo.

Otro ejemplo claro es la lucha contra el patriarcado, donde la situación de las mujeres, jóvenes y niñas se hace insostenible. Se ha actuado, pero debemos apurar el tranco: es urgente.

Igualmente preocupante es el asunto de la clase trabajadora latinoamericana, donde los niveles de expoliación, superexplotación y precarización van en una espiral ascendente. Ejemplo de aquello son las luchas argentinas y brasileñas. En Argentina les modificaron en parte el modelo de jubilación y en Brasil todavía no han podido, aunque los buitres del capital especulativo están rondando los cientos de millones de dólares que generan los ahorros de la clase trabajadora.

No podemos dejar de mencionar la lucha socio-ambiental que se da en vastos sectores del continente. Según diversos reportes la mayor cantidad de muertes de dirigentes y dirigentas sociales es resultado de la lucha por los recursos naturales. Ya se cumplirán dos años del asesinato de la compañera luchadora Berta Cáceres y su muerte no quedará impune ni será en vano. Seguiremos luchando hasta vencer y vivir.


Cada lucha, cada proceso de resistencia que ha germinado en estas tierras, tiene como correlato su mayor difusión y traspaso en los diferentes colectivos, organizaciones, agrupaciones, instrumentos y partidos. La capacidad de informar y estar informados de cada cosa por pequeña que sea se ha multiplicado de forma evidente, existiendo además la práctica concreta de acciones que generan un aprendizaje que deja su huella en las diferentes latitudes del Sur Global.

Por último, el avanzar a tareas de carácter continental, de articulación de las luchas emancipatorias de América latina, el resurgimiento de alternativas a modelos previos y burocráticos debe estar a la orden del día para construir desde abajo y a la izquierda una alternativa con perspectivas reales de triunfar. Ese deberá ser un eje permanente que nos motive a seguir construyendo otro mundo, porque es posible, pero sobre todo, necesario.

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