Movimiento por las Aguas y los Territorios (MAT): cuándo los pueblos se hacen poder.

El Movimiento por las Aguas y los Territorios (MAT) ha concluido el fin de semana recién pasado, su Sexto encuentro plurinacional en defensa de los pueblos, la naturaleza y la vida de este lado del Continente.

Esta vez el lugar elegido para la reunión fue la ciudad de Calama, en el norte de Chile, lo que significó fuerza y apoyo para las comunidades y organizaciones que allí resisten el agresivo embate minero e industrial hace décadas, y además potenció las redes y lazos con otras agrupaciones y comunidades, como lo son los pueblos hermanos del Perú, quienes también sostienen largas luchas contra el capitalismo extractivista que subordina y condiciona su buen vivir y futuro en beneficio de las ganancias de las empresas transnacionales.

Más de 5 años organizando los territorios.

El MAT nace el año 2013, en lo que en ese entonces se llamó Foro Social por el Agua, agrupando a más de 40 organizaciones y comunidades que, desde variadas veredas, defendían la dignidad de los pueblos ante las grandes maquinarias del poder empresarial y estatal.

Tras su formación, grandes esfuerzos se han sucedido por mantener y estrechar lazos entre las personas participantes, especialmente en la solidaridad y apoyo mutuo ante las ofensivas de mega proyectos, las que se han sucedido una tras otras durante años, con variadas suertes para quienes luchan.

Con un encuentro y marcha anual, así como con múltiples reuniones y acercamientos, la organización alcanza un desarrollo político y numérico tal, que ya el 2015 le suponen dos grandes decisiones: primero, adoptar el carácter de plurinacional, reconociendo en su seno a otras naciones además de la chilena, como la mapuche; y también, cambiar el nombre, a Movimiento Social por el Agua y la Vida, lo que significaba un compromiso más amplio con lo que implica la construcción y devenir de las comunidades y su entorno, en tanto alimentación, energía, seguridad y autonomía, fuertemente afectadas desde hace décadas.

El año 2016 marca un punto de inflexión, al encontrarse miles de personas en Wallmapu, en la ciudad de Temuco, realizando una de las marchas más masivas del último tiempo, que posicionaron a la organización y supusieron la coordinación con más territorios y comunidades, articulando a cientos de personas en lo que pronto se conocería como el Movimiento por las Aguas y los Territorios, nombre con el que se conoce hasta hoy, y que significa la defensa de los entornos en que las personas viven, se expresan y trabajan, más allá de la mera lucha por el ambiente.

Al próximo año, en Concepción, con un Movimiento experimentado y sólido, se ponen las bases para la construcción programática de la organización, estableciendo los principios que guiarían su funcionamiento. Horizontalidad, democracia y autonomía, son algunas de las ideas que mueven y fundan el accionar plurinacional de las organizaciones, convocando y sumando a más personas a unificar los esfuerzos, lo que se ve reflejado en octubre del mismo año, en que se forma la Red de Defensa de Los Ríos, con una gran movilización en Valdivia.

De luchas y victorias:

Este 2018 se abre con un abanico positivo de logros por parte de las comunidades organizadas, las que han logrado frenar varios mega proyectos por instalarse o ya instalados en el territorio chileno y Wallmapu.

Casos como el de Alto Maipo, Minera Dominga, el GNL Penco – Lirquén, o más reciente, las victorias de los pueblos de Melipeuco, Puelo o Neltume, suponen experiencias importantes, que evidencian los frutos de la organización y trabajo desplegado por cientos de personas, apoyados por redes constantes de comunicación y apoyo, que han puesto en cuestión los supuestos beneficios para los territorios y el agua que traerían proyectos como hidroeléctricas o torres de alta tensión.

No obstante, la clara amenaza que supone un nuevo Gobierno empresarial, la reactivación de cientos de proyectos industriales y energéticos, así como la supervivencia de zonas de sacrificio, como la misma ciudad de Calama y el territorio en la comuna de Ventanas, roban la atención y llaman a no bajar la guardia, poniendo aún mas ahínco en la necesidad de coordinación para enfrentar estos nuevos escenarios, pudiendo no solo defendernos, sino que plantear alternativas de modos de vida descentralizados, autónomos, equitativos, libres de contaminación y responsables con nuestras vidas y la de la naturaleza.

Los mismos desafíos: crecer, organizar y luchar.

Ya de cara a lo que será la próxima Marcha y Encuentro Plurinacional, en abril, las organizaciones vuelven a sus territorios con tareas claras respecto a dónde y cómo apuntar los esfuerzos a realizar para los siguientes escenarios de conflicto.

Con clara atención en lo que suceda con la firma del TPP11 el 08 de marzo, los objetivos a buscar con más fuerza los próximos meses serán lograr la erradicación definitiva de las zonas de sacrificio, recuperar los saberes y auto educarnos sobre el rol del agua para la vida, luchar contra el mercado construido sobre ella, y posicionar el reconocimiento de los Pueblos, como articuladores en resistencia de alternativas y modos de vivir distintos al capitalismo.

No obstante aquello, la organización y resistencia de las mismas comunidades serán el eje principal de lo que haga el Movimiento. Las luchas por la vida ante las forestales, las mineras, las salmoneras o los complejos energéticos seguirán marcando la pauta, pero ante un escenario diverso, uno de pueblos conscientes y empoderados, sabedores de su importancia histórica.

¡Agua para los Pueblos: No más territorios en sacrificio!

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