Posible desalojo de Macrocampamenteo en Antofagasta: Solución o desilusión

Durante los últimos días del mes de enero y durante la primera semana de febrero los pobladores de cinco campamentos concentrados en el Macrocampamento Balmaceda de la ciudad de Antofagasta, recibieron la notificación de un posible desalojo, el cual data de aproximadamente dos años y que curiosamente en estas fechas se busca poner en marcha. Cabe señalar que, a pesar que la ciudad de Antofagasta es la capital minera del mundo, tiene sobre 3.000 personas viviendo en campamentos, y esta orden de desalojo está afectando directamente a 80 familias. Las familias se componen en su mayoría de migrantes peruanos, ecuatorianos, bolivianos y colombianos, y más de un 80% poseen ascendencia de pueblos originarios.

El objetivo de esta acción es trasladar, por al menos cinco años, a las familias de los comités mencionados a un “barrio transitorio”, ubicado en el sector de La Chimba, el cual, de acuerdo a lo informado por la autoridad regional, sería un espacio habilitado para estos efectos, en donde se busca regularizar la situación de las personas que se encuentran en campamento, con objeto de poder darle una solución habitacional.

Lo anterior busca ser replicado con el conjunto de los campamentos que desde el año 2015 se encuentran viviendo en estas condiciones, política que es resistida por un número no menor de pobladores por distintas y justificadas razones.

El plan de superación de campamentos es un programa que busca erradicar las tomas y que solo se aplica en la ciudad de Antofagasta, toda vez que vendría siendo una de las ciudades donde más habría crecido la acción de los “sin casa”.

Desde el año 2015 se ha buscado activar un gran número de dispositivos por medio de este programa, en donde destaca el empadronamiento policial, la intervención social y la asistencia jurídica, todas iniciativas supervisadas por el Estado, el mismo que se encuentra invirtiendo energías para contener toda iniciativa que busque dar solución habitacional por una vía diferente a los ya negligentes y anticuados mecanismos institucionales.

En este sentido, los comités de los campamentos que buscan ser desalojados reclaman la arbitrariedad de la medida que se está adoptando, se les enviará a un sector sin el grado de urbanidad necesaria (luz, agua y alcantarillado), sin locomoción expedita, alejados de los centros urbanos y en una marginalidad innegable, asimismo no se les ha contemplado en el proceso ni tomado en cuenta su opinión.

Por todo lo anterior, es sumamente necesaria la voz y voto de la misma población en la decisión de su desarrollo en la ciudad. Nadie mejor que las mismas familias para saber qué y cómo poder vivir, por ello, es que se repite con fuerzas

¡No a los desalojos en Antofagasta!

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