Retomando las luchas por la educación en el contexto del reacomodo neoliberal

Por Cristián Villablanca, Educador y militante de C2A

El objetivo de este documento es hacer un resumen breve del origen y desarrollo del sistema educacional chileno desde los años 80 hasta la actualidad, para poder reflexionar sobre las tareas del presente que compete a las y los trabajadores de la educación. Hoy sin duda ya ha pasado bastante agua bajo el puente en lo que compete al contexto de la educación chilena. Movilizaciones estudiantiles y docentes cuestionaron el modelo neoliberal en educación con distintos énfasis, marcando el debate y algunos cambios cosméticos de la política educativa del modelo que actualmente impera. Pero, a pesar de estos cambios cosméticos, el modelo sigue prácticamente intacto mostrando un reacomodo que tendió a debilitar el movimiento estudiantil y docente.

Actualmente las luchas por la educación pública y gratuita, las disputas curriculares para integrar la educación no sexista y las demandas de mejores condiciones laborales para las y los trabajadores de la educación son puntos de CONVERGENCIA. Sin embargo, falta mucho más por seguir construyendo lo pies del pueblo para conquistar una educación pública para las hijas e hijos de los trabajadores.

Un recorrido de la política educacional chilena en el período de la transición

El origen del modelo educacional actual y sus políticas educativas posee varias etapas y se remontan a la fase de la imposición del patrón de acumulación neoliberal en plena dictadura militar en los años 80. En la primera etapa, observamos como la dictadura destruyó la matriz centenaria del Estado Docente impulsada por el Frente Popular desde la década de los 30 y desarrollada en el modelo Industrialización por Sustitución de Importaciones. Sin discusiones, negociaciones ni ningún tipo de consulta con los actores educacionales, se cambió radicalmente la columna vertebral del sistema educacional chileno. La municipalización de la educación pública, el desmantelamiento de las organizaciones gremiales educativas y la privatización de la educación en general será una tendencia generalizada propia de la imposición del modelo neoliberal. Este proceso de cambios estructurales recorre la década de los 80.

En los años 90 podemos observar una nueva etapa de las políticas públicas educacionales. En relación con esto, la comisión Brunner cumplirá el rol de acobijar a los cuadros políticos e ideológicos del modelo neoliberal chileno que darán las directrices sesgadas de las futuras políticas educacionales en las primeras décadas de la restauración de la democracia neoliberal. Un ejemplo de aquello es que hasta el día de hoy se mantiene la lógica de estandarización y resultados basados en el SIMCE que dan el inicio – en los noventa – a nuevas miradas en la implementación de la política pública educacional. La mayoría de los instrumentos de las políticas públicas se implementaron sin evidencia de su eficacia, sin estudios para su implementación y con un sesgo ideológico neoliberal. Lo que nos muestra la posición política e ideológica del bloque en el poder sobre el sistema educativo: imponer y a posteriori justificar un sistema que segrega, discrimina y oprime a las hijas e hijos de la clase trabajadora.

En consecuencia de esta premisa, de imposición y posterior justificación, es que observaremos un conjunto de reacomodos en las políticas públicas educacionales que se plasmaron en las lógicas de la “Tercera Vía” o “Estado Híbrido” impulsado por la Concertación. Esta es la segunda etapa en donde se consolida y desarrolla el sistema neoliberal en la esfera educativa nacional. Este “modelo de compromiso” en donde supuestamente -en temas discursivos-  se pretendió conciliar Estado y mercado, implantó desde 1990 al 2006 la Jornada Escolar Completa (JEC), creó la medida de las 900 escuelas y desarrolló la educación particular subvencionada, encarnada en el ministro José Pablo Arellano durante el gobierno de Eduardo Frei.

Las movilizaciones estudiantiles y el reacomodo neoliberal

A partir del 2006 y el 2011 pudimos observar que el sistema educacional fue cuestionado por el movimiento estudiantil y el conjunto de la sociedad. Las reivindicaciones de estas dos grandes movilizaciones del movimiento estudiantil apoyadas por gran parte de la sociedad, terminaron con la creación de reformas.  Estas reivindicaciones posicionaron los siguientes puntos: reducción de la mercantilización de la educación, cuestionamiento al lucro en la educación, prohibición de las sociedades anónimas, fin de la elección y el copago, el cuestionamiento a la calidad del sistema educativo y reforma del estatuto docente.

Hasta el momento vemos que la Ley de Inclusión y la Carrera Profesional Docente mantuvieron el lucro y la mercantilización. En el caso de las realidades de las y los docentes sus condiciones salariales aumentaron, pero en base a un nuevo sistema de regulación y competencia entre docentes. Un sistema nefasto, poco democrático en sus procesos de evaluación y retroalimentación hacia las y los docentes y propio de un modelo neoliberal que quiere dividir a las y los trabajadores.

La “New Public” y la lógica del managment, en las cuales se impulsa un aparente círculo virtuoso de mejoramiento escolar en base a los principios de una escuela efectiva, buenos resultados en función del SIMCE (estandarización) y la competencia en relación a la información del mercado, ha sido una muestra en cómo el bloque en el poder realizó un reacomodo del modelo neoliberal y una contraofensiva en contra de los movimientos que cuestionaron el neoliberalismo provocando un gran reflujo. Se ocultó el lucro con las Fundaciones y corporaciones educacionales y se intensificó la explotación de las y los docentes con la carrera profesional docente, como a la vez la desmunicipalización ha dejado en condiciones más precarias a las escuelas públicas. El Bloque en el poder logro perpetuar una vez más el modelo.

Tareas de los Trabajadores y Trabajadoras de la Educación

Este 2018 es importante que las y los trabajadores de la educación logremos construir espacios de convergencia social que aglutinen al sector municipal por medio del Colegio de profesores y todas sus instancias (comunales, regionales y el nacional). Por otro lado, el sector particular subvencionado deberá converger mediante Federaciones que fortalezcan sus luchas y aumente sus fuerzas más allá de las demandas parceladas por cada Colegio. En ambos sectores es clave que las luchas salariales (salario activo y pasivo) vayan de la mano con las disputas curriculares para integrar las demandas de una educación no sexista y la educación de los saberes de los pueblos originarios.

Será importante que el sindicalismo de las y los trabajadores de la educación se apropie de la construcción cultural y valorativa en las escuelas de nuestra sociedad en donde todos y todas tengan acceso, superando de una vez por todas el vínculo entre currículum y mercado, relación propia del neoliberalismo y de la educación mercantil.

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