Fuertes turbulencias de la empresa LATAM

Por Escuela Sindical UDEC

El Sindicato de Tripulantes de Cabina de Lan Express es uno de los últimos sindicatos a nivel local que ha vivido en carne propia la posición rígida e inflexible de parte de su empleador durante el proceso de negociación colectiva.

Este sindicato, que es parte de una de las empresas aéreas más importantes de América Latina – parte del grupo Cueto – estuvo en proceso de negociación, la cual quedará registrada como una de las más importantes del año 2018. Esta huelga estuvo marcada por un conjunto de presiones de toda índole, al igual como ha sido la costumbre en estos últimos 3 o 4 años, las que van desde presiones mediáticas, prácticas antisindicales, tergiversaciones de sus intereses. Pero esto no acabó allí: sufrieron el impacto más concreto de la reforma aprobada en el gobierno de Michelle Bachelet. Sufrieron una forma de negociación del gran capital que apunta al desgaste y a un conflicto más agudo con sus trabajadores y trabajadoras con el único objetivo de asegurar la reducción y control de costos, como señala el propio empresario Cueto.

Para recordar un poco, esta organización es parte de un conjunto de sindicatos que tiene la empresa, dentro del cual se planteaban aumentos salariales, condiciones de trabajo, pero, sobre todo, la exigencia de un trabajo con mayor dignidad, siendo un tema central la discusión sobre la jornada de trabajo. De igual manera el asunto de la extensión de beneficios fue clave al momento de separar posiciones.

Dentro del marco de la negociación, el sindicato y la empresa, agotaron todas las instancias necesarias para tratar de arribar a un acuerdo, el cual culminó con la presentación de la última oferta y el rechazo rotundo a dicha propuesta de parte del conjunto del sindicato. Un 95% de los votantes rechazó la última oferta en dicha instancia. Posteriormente, el proceso de acercamiento se intenta retomar pero no es efectivo, iniciando una de las huelgas más importantes del año 2018.

Durante la huelga, el sindicato recibe un conjunto de muestras de apoyo de varios sectores. Se moviliza y realiza acciones que intentaron impactar de múltiples formas. La compañía perdió 1 millón de dólares al día como consecuencia de la huelga. Tuvo que reprogramar vuelos, lo cual generó un impacto negativo a su imagen. Pero nada de esto le importó a la empresa con tal de asegurar cláusulas que pudiesen encaminar la flexibilización de los turnos, mantener el control de costos y tratar de empujar a un acuerdo que asegure a la compañía pasar de una extensión inclusiva a una extensión facultativa en manos de la empresa.

Así, la huelga se utilizó para visibilizar la fuerza del sindicato, que se mantuvo unido en gran parte, y cuyas acciones generaron un impacto efectivo económicamente en el negocio de la compañía Lan, pero la empresa no cedió respecto a sus reales intereses, sin importarle la seguridad y salud de sus trabajadores, ni la de sus clientes. Los intereses de LATAM al mediano plazo son continuar con la senda de crecimiento, a costa de sus trabajadores y trabajadoras, utilizando la excusa del Low Cost y la competencia, para precarizar y contener las legítimas demandas salariales y de condiciones de trabajo de sus sindicatos.

Por otro lado, el sindicato, que si bien muestra de forma importante la unidad necesaria para afrontar una huelga de gran escala, previsualiza que no logrará con posterioridad al día 15 de iniciada la misma sostener la presión generada o, mejor aún, aumentar la misma. Es por aquello que en una de sus asambleas toma la decisión de manera general y señala por medio de un comunicado que: “No nos impondrán sus condiciones. Optamos por proteger nuestro sindicato y nuestro trabajo. La mayoría decidió optar por recurrir al artículo 346. Con esta opción no obtenemos los beneficios que buscábamos, pero logramos contener la arremetida de una empresa que buscaba la precarización y la destrucción del sindicato. No logramos nuestras demandas, pero quedamos en pie para dar la próxima batalla.”

Esta decisión, el recurrir al artículo 346, generó un conjunto de reacciones que hasta la fecha todavía no decantan, ya que como uno de los hechos más insólitos post reforma laboral, es que la compañía pidió un pronunciamiento a la Dirección del Trabajo si es que era posible lo realizado por el sindicato o no.

El nuevo Director del Trabajo le encuentra la razón a la empresa en un pronunciamiento que resuelve un asunto, pero que en el mismo pronunciamiento le indica al sindicato que tiene un plazo de 5 días hábiles para que manifieste y que adjunte sus antecedentes.

En definitiva, lo resuelto por la Dirección del Trabajo sin esperar lo señalado por el sindicato fue: “Con todo, en opinión de este Servicio, la comunicación del Sindicato no produciría el efecto de poner término a la huelga actualmente vigente, toda vez que la última oferta de la empresa de fecha 23 de marzo de 2018 fue rechazada en su oportunidad por la mayoría absoluta de los trabajadores, conforme a la doctrina de este Servicio contenida en Dictamen Ord. 0441/0007 de 25.01.2017”.

Ante esta situación, la empresa reforzada por la DT, obliga a un sindicato a seguir en huelga, hecho del todo controversial ya que históricamente se ha reconocido de manera universal como un Derecho Humano y una herramienta propia de la clase trabajadora.

La empresa alega, y la DT se pronuncia, señalando que el sindicato no puede terminar su huelga haciendo valer la última oferta la cual había rechazado en su oportunidad, debiendo mantenerse en Huelga, esperando por tanto: (i) el triunfo de la misma; (ii) que el sindicato perdiera la huelga por efecto del descuelgue individual de todos los trabajadores (generando una situación más paradójica aún ya que para ellos si tendría efectos la última oferta); (iii) o que hicieran uso del artículo 342 que es posponer la negociación colectiva por 18 meses manteniendo el actual contrato vigente.

Es en este contexto donde lo señalado con antelación por diversos sectores cobra mayor relevancia ya que la judicialización, el excesivo formalismo, las tremendas omisiones de parte del gobierno de la Nueva Mayoría y reforzado, además, de una mirada muy estrecha y acotada de parte de la DT significaron un complejo escenario al sindicato de LAN pero en general al conjunto de las organizaciones de trabajadores y trabajadoras.

Esto es más complejo aún si se asume que sacando la última oferta de la mesa, dejaría expuesto a los sindicatos, en el caso que se siguiera esa línea levantada por la empresa y reforzada por la DT, a un escenario más acotado, permitiéndole a las empresas empujar posibles huelgas de 15 días sin contra ofertas reales. Esto significará que el control de la huelga lo tendrá la empresa.

Debemos sacar algunas conclusiones y aprendizajes inmediatos respecto al proceso que se vivió, ya que de la forma que se llevó el proceso negociador, al igual que las diferentes aristas técnicas y el cómo actuaron diferentes actores en el momento mismo del conflicto, servirán para comprender de mejor forma como llevar adelante los intereses colectivos de los trabajadores y trabajadoras para que estos puedan hacer uso de herramientas concretas para mejorar de manera sustancial sus salarios, condiciones de trabajo y calidad de vida, poniendo al derecho y la justicia de la mano del sindicato y no de los empleadores, sobre todo en una industria millonaria como es el negocio aéreo.

La decisión de la DT y sobre todo, la posición del empresario Cueto, refuerzan dos ideas centrales: (i)la necesidad vital de construir fuerza capaz de llevar adelante proceso de negociación que terminen en victorias reales para las organizaciones de trabajadores y trabajadoras y (ii) la construcción de estrategias de negociación que sean sumamente creativas e inteligentes que puedan sostener de manera total un proceso de esta magnitud.

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