EDITORIAL | El Mayo Feminista llegó para quedarse

Por Aurora Roja

El Mayo Feminista llegó para quedarse. Así lo han dejado claro las más de ciento cincuenta mil estudiantes que en una jornada histórica el día de ayer tomaron las calles coronando una escalada de tomas y paros que desde hace algunas semanas arrasan facultades y liceos en todas las regiones del país y que a la fecha se cifran en alrededor de sesenta.

La valiente denuncia de diversos casos de acoso y abuso sexual, la arremetida contra los derechos reproductivos de la mujer y diversas manifestaciones de naturalización de la violencia de género durante los últimos meses han detonado la coyuntura. Los espacios educativos que diversos sectores habían dado por muertos o subyugados a las fraguas parlamentarias han sido levantados rápidamente por un movimiento feminista que ya acumula años de politización, rearme teórico, construcción de redes de sororidad y procesos de lucha parcial contra diversas expresiones del sistema patriarcal en el mundo educativo. Este 16M la memoria histórica, la rabia y la organización de las mujeres finalmente han hecho erupción.

En el corazón de la protesta se apunta sin titubeos tanto a la violencia machista como a la discriminación de género y, especialmente, a la institucionalización de ambas en el sistema educativo nacional. Desde todo el territorio, jóvenes mujeres respaldadas en la gran mayoría de los casos por académicas y trabajadoras de la educación han levantado una sola voz para poner fin a la educación sexista hoy produce y encubre el acoso, el abuso, la discriminación, y otras múltiples formas de violencia de género. Proyectando desde ya una sombra violeta sobre la cuenta presidencial del primero de junio, distintas vocerías sostuvieron durante la jornada de protesta que el actual proceso de movilización nacional no cederá hasta garantizar pisos mínimos para la construcción de espacios educativos seguros, lineamientos formativos no sexistas y protocolos de respuesta contra el acoso sexual efectivos, accesibles, veraces y reparadores.

La miopía y soberbia del gobierno así como el arrojo y valentía de las jóvenes herederas del feminismo histórico hacen inevitable comparar la actual coyuntura con aquella vivida desde los primeros meses del año 2011, proceso del que también son protagonistas. Y con las experiencias de lucha del pasado a la vista, hoy sabemos imprescindible enfrentar la represión con autodefensa y solidaridad. Los intentos de captura y los cantos de sirena desde el Estado, con más movilización, autonomía y democracia. Los esfuerzos por callarnos, por llamarnos al orden y marginalizarnos de nuestro pueblo, con más desarrollo programático para llegar a la amplia mayoría de mujeres trabajadoras y populares que sin poder adherir por ahora a la lucha, adhieren desde ya a la causa que sostienen sus hijas y sus hermanas.

Con el valiente movimiento de mujeres y en la irrupción del feminismo se abren también nuevos horizontes para todo el movimiento social y sin duda, nuevas esperanzas de un mundo nuevo para todas y todos.

¡Cuando las mujeres avanzan, ningún pueblo retrocede!

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